Andreescu, Ion

Rumano................................................................................................Impresionista

Bcarest, 1850 - Bucarest, 1882

Nació en la modesta familia de un comerciante que tenía 7 hijos.  En el internado Andreas Apostolatos aprendió francés. En 1863 figura entre los alumnos del profesor de dibujo Peter Alexandrescu y después en la clase de H. Trenk en el Colegio "Gheorghe Lazar" de Bucarest; después se distingue en la clase de dibujo en el Colegio Santo Sava. En 1869 renuncia a seguir las clases del colegio y entra en la Escuela de Bellas Artes Theodor Aman, para llegar ser, en 1872, profesor de dibujo lineal y caligrafía en la Escuela Bishopry en Buzau.

Autorretrato de Ion Andreescu

En 1873 dejó la Escuela Bishopry por la Escuela secundaria Comunal "Tudor Vladimirescu", para dejar esta, a su vez, por la Escuela de Artes y Oficios (1875), ambas en Buzau. La situación financiera de la familia se deteriora, y por lo tanto el joven Andreescu trata de ganarse el pan. En 1874 participó de la "Exposición de artistas vivos" en Bucarest. Hacia fines de 1878, desanimado por el estado de la enseñanza deja Rumanía y se va a Paris. Allí tomó cursos en la Academia Julian. En la época de verano acostumbraba pintar en Barbizon (donde conoció a Nicolae Grigorescu) y en otros lugares campestres.

Retrato de Ion Andreescu en Barbizon por Nicolae Grigorescu

Expuso tres veces en el Salón. En 1881, tras padecer una larga enfermedad tuberculosa volvió a su patria. En 1882 obtuvo un gran éxito con su exposición de cuadros Impresionistas de pequeño formato con paisajes, retratos de campesinos y naturalezas muertas. Los cuadros de Andeescu se caracterizan por una placentera y feliz admiración de la belleza multicolor de un trozo de la naturaleza, donde demuestra un gran empeño en realizar una pintura fresca y armónica.

Una vida sin premios, demasiado corta y cercana a la pobreza, consumido por la enfermedad, una vida tranquila, su última realización de las necesidades para una expresión artística y con el don de la pintura, en su sentido profundo, acompañaron la obra creativa no sólo extensa sino también completa, madura y sin mostrar irresoluciones o necesidad de búsqueda. Un profesor de dibujo en un pueblo tan pacífico como sofocante, Andreescu tomó febrilmente la pintura. Nadie podría haber adivinado en él un carácter tan apasionado. Para un hombre joven que vive solo y que amaba las cosas hasta intoxicarse como era Ion Andreescu, la pintura fue un clamor por el diálogo y la puesta en circulación, con arrogancia y sin hacer ostentación.

Alimentado con los mismos altos sentimientos y actitudes y siempre mostrando gran talento, su arte era un arte introspectivo y enérgicamente auto-afirmativo. Aunque las pinturas de Andreescu se beneficiaron de un pincel vigoroso y bien aplicado, en el momento en que iba a completar su sejour francés sus intenciones se hicieron más claras que nunca, y tomó plena comprensión de su arte. Al pintar espacios, llegó a utilizar colores de una manera tal que sólo se permite a la destreza técnica de los maestros.

Entre los pintores rumanos, no hay otra personalidad más atractiva que Ion Andreescu y un destino más lleno de significados. En efecto orientó el arte rumano de manera decisiva. Su creación artística que ser reducida a algunas centenas de pinturas: bodegón, flores, retratos y paisajes en particular. Aunque haya vivido solamente 32 años, Ion Andreescu llevó un trabajo que prueba que era un pintor de talento excepcional. Su creación de madurez, en Francia fue marcada por el clima artístico de la época. 

Su pintura tiene un carácter sobrio, profundo, grave y meditabundo. Entre las pinturas más célebres están: ”El invierno en Barbizon”, “Borde del bosque", “Arboles floridos”, “Campos, peñascos”, “Bosque de haya”, “Peñasco de Apremont”, “Después de la lluvia”, “La campesina del pañuelo rojo”.   Podemos afirmar que fue el primer pintor rumano verdaderamente moderno.