Arpa Perea, José

Español.................................................................................................................................................................................Impresionista

Carmona, 19 de febrero de 1858 - Sevilla, octubre de 1952

De origen humilde, hijo de un zapatero remendón de Carmona, con apenas diez años se trasladó a vivir a Sevilla donde alternaba su trabajo de pintor de brocha gorda con clases nocturnas en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, donde inició estudios en 1876, como discípulo de Eduardo Cano de la Peña y de Manuel Wssel  de Guimbarda.

Autorretrato de José Arpa Perea

Siguiendo el esquema academicista, Arpa se formó en pintura de Historia —siendo Eduardo Rosales el gran referente para este género en Sevilla—, y en el dibujo del desnudo, completando su educación con un viaje a Italia entre 1883 y 1886 (Roma, Florencia, Venecia) gracias a una menguada beca de la Diputación hispalense. Pintor de innegables e innatas cualidades artísticas y de soberbia pericia con los pinceles, Arpa vivió en una época de fecunda y brillante producción artística en su Sevilla y Andalucía natales, quedando su nombre diluido entre el de otros grandes pintores coetáneos (Gonzalo Bilbao, Nicolás Alpériz) o de las décadas previas (Eduardo Cano, José Villegas, Jiménez Aranda).

Viajó luego a Roma, donde subsistió entre 1883 y 1886, pasando bastantes necesidades, con una beca de la Diputación sevillana y pintó lienzos de temática histórica como "La exposición del cadáver de Miguel de Mañara".  Logró desarrollar sus grandes cualidades tanto en el manejo del color como en sus sutiles variaciones de la luz, años más tarde pintaría retratos de gran valor artístico. De regreso montó estudio en Sevilla. Pintor reconocido, se le encargó la decoración del Círculo Mecantil y el Casino Militar hispalenses. Durante esta estancia, el pintor entró en contacto, entre otros, con Villegas, quien influiría en gran manera en Arpa como heredero del realismo preciosista de Mariano Fortuny. Sin embargo, este viaje sirvió sobre todo a Arpa para acrecentar su interés por el paisaje; trabajando a plein-air de una manera más libre y rápida, menos académica, ejecutando obras tanto a la acuarela como al óleo en las que podía ahondar en los efectos lumínicos y pictóricos de corte Impresionista. Dos de sus lienzos más destacables: 'Las exequias de Pompeyo', presentada a la Nacional de Madrid de 1890, y 'Exposición del Cadáver de Don Miguel Mañara en la Caridad de Sevilla', premiado en la de 1892 con una mención honorífica. En estos años, la reputación de Arpa se consolida e incluso el gobierno español selecciona cuatro de sus lienzos para representar a España en la World’s Columbian Exposition de Chicago (1893) junto a Moreno Carbonero, pero el pintor siente que no alcanza el éxito deseado en las Exposiciones Nacionales y que incluso se ve obligado a trabajar como ilustrador gráfico de Blanco y Negro y de obras literarias.

El Domingo de Ramos del 26 de Marzo 1893, el palio de la Virgen de la Amargura que estrenaba nuevos respiraderos, cuando se encontraba en la Plaza de San Francisco comenzó a quemarse, siendo seriamente dañadas las imágenes de la Dolorosa y de San Juan; José Arpa captó y dibujo la escena. En 1895, desarrolló su vertiente de pintor orientalista en un viaje a Marruecos.

En 1896 se embarca rumbo a México. La razón de esta decisión aún resulta incierta, planteándose o bien el ofrecimiento hecho desde la Academia Nacional de Bellas Artes de México para ser profesor de la misma o bien la posibilidad de viajar a las Américas de manera gratuita gracias a la amistad con el capitán de un barco mercante mexicano. Cuando llega a México opta no por establecerse en ciudad de México y aceptar la posición de profesor en la Academia de Bellas Artes, sino por trasladarse a Puebla junto a la familia Rivero-Quijano, convirtiéndose en tutor de los hijos de su amigo y mecenas Antonio Quijano, que había emigrado antes. Asentado en un primer momento en Puebla y en 1899 La Revolución mexicana acabó desplazándole a San Antonio (Texas), en Estados Unidos, donde montó una academia de pintura y más tarde llegaría a decorar el nuevo edificio del Daily Express de Texas (1929). Durante los 32 años americanos hizo frecuentes viajes a España, con estancias largas en Sevilla y viajes por la cornisa cantábrica. Su trabajo sorprendió a los críticos por la belleza y colorido de sus paisajes. Arpa recorre las poblaciones de Oaxaca, Orizaba, Coatepec, Jalapa, cautivado por la luz, el color y la atmósfera del paisaje, de la arquitectura popular y de las gentes del norte de México y del sur de Texas. Participa en 1912 de la Galveston Cotton Carnival Annual Exhibition y en 1924 en la exposición de la Galveston Art League, Sevilla.

Esta etapa tejana se prolongaría hasta 1932, convirtiéndose Arpa en uno de los miembros más relevantes de la vida social y cultural de San Antonio gracias a su labor como profesor y director de la San Antonio Art School (1926-29), donde enseñaba retrato y paisaje, y a su participación en numerosas exposiciones y certámenes locales o regionales: Exhibition of Texas Artists (1926), Concurso de Flores Silvestres Edgar B. Davis Competition del Witte Museum (1927, 1928 y 1929, siendo premiado en los tres años), Exhibition of Texas Artists en Nashville (1927, premiado), San Antonio Local Artists Annual Exhibition (1930, 1931 y 1933), etc.; motivo habitual con el que concurre a estos certámenes son las magníficas vistas del Gran Cañón del Colorado y los característicos prados azules de blue-bonnets tejanos. También hizo clases en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, donde entre sus alumnos estuvo Francisco Romano.

Siempre en contacto, a lo largo de su vida, con los paisajistas de la Escuela de Alcalá de Guadaíra hizo una exposición retrospectiva de sus paisajes en 1932. Diez años después, en 1942,  fue nombrado hijo predilecto de Carmona. Finalmente, regresó a España, donde pasó sus últimos años en Sevilla y murió en octubre de 1952.Durante esta última etapa de su vida, continúa su prolífica producción de paisajes a plein-air en Sevilla, Carmona, Alcalá de Guadaira. Varias de sus obras puede contemplarse en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, una de ellas, “Soldado de Marathon”, actualmente en deposito en el Museo de Huelva. En 1998 se organizó en Sevilla una exposición retrospectiva en su homenaje, reuniendo parte de su obra hispanoamericana.