Barbey, Jeanne-Marie

Francesa......................................................................................................................................Post-Impresionista

Paris, 17 de julio de 1876 - Bagnolet, Sena-San Denis, 12 de agosto de 1960

Nacida en París  de padres bretones (el padre nacido en Carhaix y la madre nacida en Gourin), Jeanne-Marie Barbey siente nacer en ella, muy joven, la vocación de artista. Perteneciente a un medio modesto, en busca de seguridad material decidió convertirse en profesora de arte. Pasa en 1895 el primer grado del diplomado de los liceos y colegios, y luego el nivel superior. Apasionada por la Bretaña y sus tradiciones, la artista, cercana al escritor Anatole Le Braz, habla bretón y asiste en septiembre de 1904 en Gourin al séptimo Congreso de la Unión Regionalista Bretona.

Jeanne-Marie Barbey y su familia, fotografía le Gourin d'autre fois

En 1907 se graduó en la Escuela Normal de París. Sus primeros dibujos están firmados Jeanne-Barbée.  Tuvo por maestros a los pintores naturalistas Henri Royer y Désiré-Lucas y fue amiga de Paul Signac. Jeanne Marie Barbey organizó en 1917 la primera exposición de pintores de Armor.

Fue en el Morbihan donde se basó gran parte de su inspiración. Con motivo de las frecuentes visitas que hizo en los primeros decenios del siglo XX a su hermano Auguste, que dirigía el hotel de la Croix Verte en la plaza du Martray (actualmente plaza Stenfort) en Gourin y practicaba la fotografía, hizo una provisión de imágenes que alimentarían su siguiente obra pictórica. Es probable que las fotografías tomadas fueran el resultado de una empresa a cuatro manos, el hermano desempeñando el rol de técnico, pero todo el resto, las escenas íntimas en interiores bretones, las figuras aureoladas de luz y ahogadas en la penumbra, los retratos de grupos cuidadosamente dispuestos, de manera permanente uno siente la presencia de la artista detrás de la lente.

Obviamente, no es la instantánea lo que interesa a  Jeanne-Marie Barbey, sino los efectos de luz y sombra que desea formular en las puestas en escena muy compuestas, haciéndose eco de la pintura holandesa. Si su uso de la fotografía se limita a la preparación de la obra pintada, no utiliza menos perfectamente su potencial, jugando con la luz para capturar la belleza melancólica de lo común, para captar un intercambio de miradas entre una madre y su hijo ... En su obra, el trabajo del fotógrafo y la del pintor se complementan admirablemente, la fuerza de su rica paleta de colores contrastantes jugando, ella, con los materiales.

Ella utilizó la fotografía como un boceto de su obra pictórica. Los cerca de 200 negativos que han llegado hasta nosotros revelan una mirada fotográfica llena de empatía por las personas a las que retrata, pero también una mirada de pintor; Jeanne-Marie Barbey utilizaba la fotografía como elemento compositivo en sus futuras pinturas.

Debido a sus conexiones con Gourin y a su producción, Jeanne Marie Barbey  es actualmente identificada como una artista bretona. Sin embargo, nacida en París, pasaba allí casi nueve meses al año. Ejerció la labor de profesora de dibujo en las escuelas primarias de la ciudad de París hasta el 1 de octubre de 1939, fecha de su jubilación. Jeanne-Marie Barbey  compiló un verdadero retrato de la región de Gourin (“Les luttes au pardon de Gourin”, “Jour de fête à Gourin”, “Procession des chevaux à Saint-Hervé”). A través de su obra se puede leer su apego a este pequeño rincón de Bretaña, que amaba por sobre todo.

Es la pintura a la que dedicó su vida, no a la fotografía; Sin embargo, el reciente descubrimiento de una colección fotográfica que consta de un centenar de imágenes revela el ojo de una fotógrafo inspirada.