Bartolena, Giovanni

Italiano.................................................................................................................................Macchiaiolo

Livorno, 24 de junio de 1866 - Livorno, 16 de febrero de 1942

Nacido en una familia adinerada, pasó una infancia cómoda junto a sus hermanos Francisco y Adolfo. Sobrino de César Bartolena (1830-1903), conocido retratista y pintor de batallas, el joven Giovanni se interesó en el arte de la pintura al principio como un aficionado, pero el propio tío César lo convenció de unirse en 1886 a la Academia de Bellas Artes de Florencia para asistir a la Scuola Libera del Nudo que dictaba el pintor Giovanni Fattori, propósito descuidado en favor de una vida social intensa y costosa, lo que le aleja de los estudios académicos.

Giovanni Bartolena

Hizo su debut al público sólo en 1892, en la ‘Promotrice’ de Turín; durante el mismo período se hizo amigo de Signorini, Lega y otros clientes del Caffè Michelangelo en Florencia. En los años siguientes envía obras a las exposiciones de Florencia y, en 1896, participa con una escultura, "Cavallo morto", en la Primera Trienal de Arte de Turín.

Retrato de Giovanni Bartolena

Después de una grave crisis económica que afectó a su familia, Giovanni Bartolena se vio obligado a hacer una profesión de su arte para vivir. En 1898 se trasladó a Marsella en busca de fortuna, pero regresó a Italia después de sólo seis meses, permaneciendo primero en Lucca  y después en Florencia, donde se quedó hasta la Primera Guerra Mundial. En 1915 se encuentra en Versilia, en Fossa dell’Abate, invitado por su amigo Plinio Nomellini; En 1917 conoció al Doctor Fabbrini, director del "Corriere di Livorno", que se convertiría en su mecenas durante unos años y que lo acogería en una finca de su propiedad en Campolecciano.

En 1919 se trasladó definitivamente a Livorno donde su hermano Adolfo, que disfrutaba de una buena posición social y se inició un intenso período creativo, marcado por la producción de bodegones, floreros y  paisajes. En 1925, conoce al comerciante de telas Cassuto que lo vincula con una producción de pinturas sobre una base regular; Cassuto organiza su primera exposición personal en Milán, en la Galería "L’Esame" (donde aparece toda la producción del artista), en la que obtuvo un amplio reconocimiento de la crítica. En 1927 sostiene una muestra personal en Livorno en "Bottega d'Arte" y el mismo año está  presente con una gran exposición individual en Milán, en la Galería "L’Esame": En 1929, cansado de la repetición impuesta por una actividad constante de producción y venta, se separa de Cassuto y expone en la "Galería Micheli" en Milán y el año siguiente en la Cuadrienal de Roma y  participa en la "Bienal de Venecia" por invitación de los organizadores. Desde 1929 hasta 1935 pasó su vida visitando las casas de los amigos y conocidos, debido a los problemas de carácter económico.

Giovanni Bartolena

En 1931 todavía estará en Milán, en la "Galería Micheli”. En los años siguientes continuó participando en numerosas exposiciones regionales anuales Estos son los años en que Giovanni Bartolena también pinta en la casa de la familia Ughi (Livorno). Hacia mediados de los años treinta el pintor comienza a cosechar el merecido éxito comercial. Desafortunadamente, Bartolena no tuvo una vida fácil -tímido y solitario- que no estuvo a la altura de su reputación, y en un día de invierno de 1942 murió en el hospital de Liovrno a causa de una infección intestinal.

Sus amigos pintores supieron tarde de su muerte, por lo que no pudieran asistir a su funeral, que fue por lo tanto igual a la despedida de un hombre ordinario. Giovanni Bartolena era un hombre solitario, a menudo con sus ojos soñadores, sosteniendo un cigarro apagado entre los labios, el sombrero calado hasta los ojos, y nunca se olvidaba de llevar sus botas de agua; era como se suele decir un artista que vivía en su propio mundo. Probablemente su mundo estaba representado por una pasión por el color (sus  hermosos tonos de rojo, su color blanco, su color verde) que tomaba puro de su paleta o directamente del tubo y lo empastaba solo sobre la tela sin dudarlo con extrema sensibilidad y a veces con excesiva espiritualidad.
Asistiendo a la escuela de Giovanni Fattori, Bartolena se apasionó por los caballos, que gustaba representar casi siempre con una manta roja en la grupa y la bolsa con el forraje en el hocico; por lo general se trataba de caballos de carretelas fatigados y melancólicos, solos en vastas llanuras áridas, con una casa de campo lejana y pocos árboles; obras que dejaban entrever una profunda soledad siempre presente en el alma del artista.