Bilbao Martínez, Gonzalo

Español

Sevilla, 29 de mayo de 1860 - Madrid, 1938

Hijo de un pudiente propietario sevillano, se inicia desde niño en el dibujo alentado por José Jiménez Aranda y bajo la guía de Pedro de la Vega. Por exigencia de su padre, emprende los estudios de Derecho, que alterna con los de pintura así como con los de música (llegando a ser organista).

En 1880 termina los estudios de leyes, y en premio por sus excelentes notas, su padre le costea un viaje a Italia y a Francia junto al pintor José Jiménez Aranda.

Autorretrato de Gonzalo Bilbao

Durante su estancia en París, visitaron numerosos museos, galerías particulares y estudios de algunos artistas franceses y españoles que se hallaban pensionados en la capital francesa. Allí conoció la pintura Impresionista, que influyó de forma notable en su obra. También fue aprendiz de los copistas del Museo del Prado, reproduciendo obras de Velázquez, Francisco de Goya, etc.

En Italia permaneció por espacio de tres años. Se estableció en Roma, donde estuvo trabajando en compañía del pintor José Villegas Cordero, y viajó por las diferentes capitales italianas (como Nápoles y Venecia), donde pintaba vistas urbanas y rurales. En 1884 vuelve a España. Es entonces cuando entra en relación con Palmaroli, que le sirve de consejero. Dos años después vuelve a Roma para quedarse allí por espacio de un año.

De vuelta a España, su personalidad inquieta le impide acostumbrarse a la vida en Sevilla, de modo que se mueve constantemente por todo el territorio del país en busca de paisajes que pintar. Sus preferidos se encuentran en Toledo y Segovia. No tarda en planear nuevos viajes, y hacia 1888 emprende uno con Andrés Parladé para conocer Marruecos. De allí parte para París, donde quiere conocer las últimas tendencias artísticas y aprovecha para vender los cuadros que produjo en su estancia en Marruecos (también hizo venta de los mismos en Munich). Acude a la Universal de 1889 en París, donde es agraciado con una tercera medalla. A su regreso a España, continúa su actitud viajera, visitando Fuenterrabía, Toledo, Jerez de la Frontera y Sevilla entre otras ciudades.

Ejerció también de profesor de pintura, primero de modo particular y luego (1903) como sucesor de José Jiménez Aranda en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría en Sevilla, de cuya Academia llegó a ser presidente. Fueron allí discípulos suyos, entre otros, Vázquez Díaz, Eugenio Hermoso, Miguel A. de Pino, Santiago Martínez, Alfonso Grosso, etc. A partir de entonces, los éxitos le suceden tanto a nivel nacional como internacional, siendo reconocido en múltiples ocasionas con galardones y distinciones, entre los que destacamos la medalla única en la Universidad de Chicago de 1893, la primera medalla en la Exposición de Barcelona de 1896, medalla de oro en la Internacional de Berlín de 1899. Fue premiado con primeras medallas en las Internacionales de Munich (1905), Buenos Aires y Santiago de Chile (1910), San Francisco (1915) y Panamá (1916). Gonzalo Bilbao poseyó además numerosas condecoraciones, en el ámbito político y académico, como la Gran Cruz de Isabel la Católica, Cruz de Alfonso XII, Encomienda de Carlos III, Comendador de la Legión de Honor francesa, etc.

En 1935 es nombrado Académico de San Fernando, así como miembro de la de Burdeos, Toledo, San Luís de Zaragoza y correspondiente de la de Bellas Artes del Instituto de Francia de París. Ejerció la Presidencia del Patronato del Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, y a su muerte, su viuda donó al Museo una importante colección de sus obras, consagrándole de esta forma una sala permanente en el mismo, la "Sala Gonzalo Bilbao". Pintor castizo, expresó en sus cuadros estampas coloristas de la vida andaluza y de sus personajes más populares.