Blanchard, Antoine

Francés

Bancos del Loira, 15 de noviembre de 1910 - †París, 1988

Nació en un pequeño pueblo cerca de los bancos del Loira, y su verdadero nombre era Marcel Masson. Era el mayor de tres niños y su padre, tallador, manejaba una pequeña carpintería y tienda de muebles. Antoine miraría la mano de su padre tallar los muebles y comenzó a mostrar una aptitud artística temprano en la vida. En un esfuerzo por promover este talento, sus padres le enviaron a Blois para tomar lecciones de dibujo. Siguió sus estudios en Rennes en la Ecole de Beaux-Arts donde estudió escultura y dibujo. Al término de sus estudios, le concedieron el premio más alto de las escuelas: Le Prix du Ministre.

Antoine Blanchard

Hacia 1932 dejó Rennes y viajó a París para estudiar. Se matriculó en la Ecole des Beaux-Arts y después de unos pocos años entró en la competencia para el Prix de Rome. Fue en París donde desarrolló un amor por la ciudad y su vida callejera.

En 1939 se casó con una joven que conoció en París y en septiembre de aquel año estalló la guerra, siendo llamado al servicio. No fue sino hasta 1942 que volvería a su arte. Su hija Nicole nació en 1944. Ella también seguiría en la tradición de la familia y después del nacimiento de sus dos hijas, se hizo artista trabajando bajo el nombre de A. Champeau. Fue también alrededor de esta época que falleció el padre de Antoine y se vio obligado a volver a su ciudad natal y controlar el negocio de la familia, dejándole poco tiempo para pintar.

Su segunda hija, Evelyn, nació en 1947 y hacia 1948 Antoine había dejado el control del negocio de la familia a su hermano menor y había vuelto a París para pintar. La vida contemporánea en París había cambiado y él añoró los días pasados. Comenzó a investigar el período de la Belle Époque en París, leyendo y estudiando todo el material que pudo encontrar sobre el período.

Muchos de los temas y escenas que retrató fueron tomados de imágenes que recogió de París durante los años 1890 y a menudo trabajaría sobre pinturas durante días o meses antes de sentir que estaban completos. A.P. Larde comenta en su libro “Antoine Blanchard, Su Vida, Su Trabajo” que este siempre dedicaba mucho tiempo a cada trabajo. Esto explica por qué su producción fue más bien siempre limitada, a diferencia de las proliferaciones apresuradas y múltiples de algunos artistas modernos. Los toques delicados de tonos luminosos y brillantes producen una maravillosa impresión de armonía, resplandor y luz.

Como su contemporáneo Édouard Cortès, Blanchard dedicó su carrera artística a la pintura de París con todos sus cambios diarios y estacionales. Pero no fue un imitador de Cortès, sino más bien representó la vida de París en el nuevo siglo desde su propio punto de vista y con su estilo propio, único.

Blanchard siempre usaba pequeños golpes, con un tratamiento delicado, envolvente y suave; la nebulosidad leve que es una característica de su trabajo en mucho recuerda a los grandes maestros del período Impresionista. Su trabajo se hizo sumamente solicitado y coleccionistas del mundo entero competían para adquirir sus nuevos trabajos. Hoy es considerado uno de los principales exponentes de la Escuela de pintores parisienses.