Boggio Dupuy, Emilio

Venezolano......................................................................................................Realista, Impresionista, Fotógrafo

Caracas, 21 de mayo de 1857  - Auvers-sur-Oise, Francia, 7 de junio de 1920

Fueron sus padres Juan Boggio, comerciante de Santa Margarita en Génova, y María Josefa Zelie Dupuy, venezolana nacida en Burdeos, Francia. Después de pasar su infancia y adolescencia en Caracas, en 1864 viaja a Francia con su padre y estudia en el Liceo Michelet en París hasta 1870.

Emilio Boggio Dupuy

En 1866 pasó una corta temporada en Caracas y en 1873 fue enviado de nuevo allí por su padre para que terminara de formarse como comerciante en telas y sederías importadas en la tienda El Profeta; pero en 1877, tras haber contraído las fiebres tifoideas, fue enviado de nuevo a Francia. Contrariando los deseos de su padre, Emilio no se sentía atraído por el comercio. De carácter intimista y muy dado a la lectura y a las exposiciones de pintura, poco a poco el joven se empezó a sentir cerca de la práctica artística. En 1878, cuando residía cerca de París, tuvo conocimiento de la Exposición Mundial y de las actividades artísticas que en relación con ésta magna muestra se estaban realizando. Fue entonces cuando sintió la necesidad de hacer de la pintura su principal actividad. Ese mismo año se inscribe en la Academia Julian, donde recibe clases de Jean-Paul Laurens y coincidirá con Emilio J. Mauri en la Escuela de Bellas Artes. Ese año los Impresionistas realizaban su tercera exposición como grupo. Hacia el año 1880 conoce a Henri Martin, a quien retrata ese año. Ambos compartirán una estrecha amistad y pintaron juntos en varios sitios de Francia.. En 1884, en la Academia Julian, conoce a Cristóbal Rojas y al año siguiente a Arturo Michelena y Rivero Sanabria.

En 1885, Boggio acompañó al pintor Henry Martin en un viaje por Italia. Este viaje y sus consejos le ayudarán a realizar con notable decisión y dominio técnico una pintura de la que destacan sus preocupaciones por los efectos atmosféricos, sin acercarse a un proceder netamente Impresionista. En 1887 es aceptada una obra suya, “Retrato de mujer”, en el Salón de Artistas Franceses, donde se inscribe como discípulo de Laurens y Martin. En 1888 obtiene una mención honrosa con su cuadro “Lectura”, y en 1889, en la Exposición universal internacional, se le confiere una medalla de bronce. Ese año participa en el Salón de Artistas Franceses, donde también habrá obras de Michelena, Rojas, Carlos Rivero Sanavria y Pedro Rodríguez Flegel. El cuadro de Boggio, “Los jardineros”, es adquirido por el galerista Durand-Ruel. Entre 1887 y 1891 aparecen dibujos humorísticos suyos sin firma en varios diarios de la época. Hacía 1890 encontramos a Boggio entregado al estudio del paisajismo. Poco a poco, se iba despojando de las encorsetadas recetas aprendidas en la Academia Julian, y sus pinturas empezaban a proyectarse bajo preceptos más libres y luminosos, a la par que aparecía un cierto encanto místico. Ese mismo año, murió su padre y obtuvo la nacionalidad francesa.

En 1892 figura como expositor en el Salón Blanc-et-Noir, dedicado a la caricatura. En la década comprendida entre 1890 y 1900, la obra de Boggio está marcada de influencias literarias, como “Soneto moderno” (1892). Albert Junyent reconoce en algunas obras de esa época influencias de Léon Lhermitte (1844-1925). Boggio también incursionó por esos años en la pintura religiosa, como la “Aparición de Cristo a Santa Isabel de Hungría” (1894). La última obra de este período se titula “Labor” y fue expuesta en el Salón de Artistas Franceses de 1899. Con ella obtuvo una medalla de segunda clase y la distinción Hors de concours.

En 1900, con motivo de una retrospectiva de la pintura francesa en el Grand-Palais, durante la "Exposición universal internacional", Boggio recibe medalla de plata por “Labor” y “Santa Isabel”. Allí se reencuentra con Claude Monet, a quien había conocido en un mitin a favor de Alfred Dreyfus, y conoce a Camille Pissarro, quien contribuirá a fortalecer la vía decididamente Impresionista, aunque tardía, tomada por Boggio, quien trabaja entonces en un taller de la calle Dauphine, 28.

Entre 1907 y 1909 se establece en Italia, donde realiza una serie de paisajes marinos y esbozos de los que hará numerosas réplicas; a pesar de haber practicado el plein air, Boggio no abandonará en sus obras el trabajo de taller y retocará con frecuencia sus cuadros. La obra italiana de Boggio marcará un nuevo avance en los procedimientos plásticos del artista. De regreso en París trabaja en uno de los dos estudios en los altos del Louvre, desde donde realiza vistas del Panteón, del muelle del Louvre, del Instituto, de los muelles de la Cité y dos célebres versiones del puente de Saints-Pères. En el Salón de 1910, Boggio expone en dos salas 72 cuadros y esbozos. Apollinaire reseñó la muestra en "L'Intransigeant" del 5 de mayo, lo que tal vez demuestra el interés de las vanguardias por la obra de Boggio. Ese año se radica en Auvers-sur-Oise, donde vivirá hasta su muerte, pero sigue exponiendo: con Georges Petit en sus muestras organizadas en 1910, 1911 y 1913 en París; en su individual con este galerista en 1912, donde expone 69 obras, y en las "Exposiciones universales" de Milán (Italia) y Gante (Bélgica) en 1911 y 1913. De esta época es un célebre autorretrato (1912) de gran belleza plástica y que recuerda el autorretrato que realizó Pissarro en el último año de su vida, en 1903.

Tumba de Emilio Boggio en Auvers-sur-Oise, Francia

El 17 de julio de 1919 vuelve a Caracas y se queda por algunos meses, trayendo consigo más de 100 obras, entre ellas “El saloncito reservado” (1891), “Labor” y “Fin de jornada”, que exhibe el 6 de agosto en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes. Esta exposición fue de importancia trascendental para la evolución de las tendencias contemporáneas en Venezuela y fue reseñada en la revista Actualidades por José Juan Tablada. De su breve estadía en Caracas es su cuadro “Los samanes” y el retrato de Rodolfo Espinoza. Tras su muerte, en 1920, el Salón de Otoño de París le rinde homenaje junto con Renoir, Madeline y Fauconnet. Su obra “Un ciruelo de un huerto bajo el sol” formó parte de la colección del Museo de Luxemburgo de donde pasó al Museo Nacional de Arte Moderno que lo cedió en préstamo al Palacio del Senado. Además de paisajista, Boggio fue un notable retratista, como se observa en sus cuadros de Thérèse Moulinier o de Suzanne Poulain (1912-1913).

Sus obras se encuentran en el Banco Central de Venezuela, Casa Municipal de Auvers-sur-Oise, Francia, Colección Cisneros, Caracas, Fundación Boulton, Fundación Polar, Caracas, Museo de Villefranche du Rhône, Francia, Museo Emilio Boggie, Museo Nacional, Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, Museo Senlecq, L'Isle-Adam, Francia y en la Residencia Presidencial La Casona, Caracas.

Exposiciones individuales:
1906 Sala particular, Salón de Otoño, París
1910 Grand-Palais, París
1910 Le Voltaire, París
1912 Galería Georges Petit, París
1919 Escuela de Música y Declamación, Academia de Bellas Artes, Caracas, Venezuela
Premios:
1888 Mención de honor, Salón de Artistas Franceses
1889 Medalla de bronce, "Exposición universal internacional", París
1899 Medalla de segunda clase, Salón de Artistas Franceses
1900 Medalla de plata, "Exposición universal internacional", París