Bracquemond, Félix-Auguste-Joseph

Francés.............................................................................................Cercano a los Impresionistas

París, 22 de mayo de 1833 - †Sèvres,  29 de octubre de 1914 

Pintor de género, figuras, desnudos, retratos, acuarelista, pastelista, dibujante, grabador, impresor, diseñador y escritor. De origen humilde, Félix Bracquemond no parecía, durante sus años jóvenes destinado a la carrera artística. Fue aprendiz en un aras y soñó un momento con hacerse jinete.

Hacia 1848, era aprendiz en una casa de litografía, donde sus funciones consistían en hacer los mandados.

Félix-Auguste Bracquemond

Pero ya se despertaba en él el sentimiento artístico y el muchacho comienza a tomar clases de dibujo por las tardes. Un día, un pintor coinquilino de su casa, Joseph Guichard, alumno de lngres y Delacroix, lo interrogó y lo hizo dibujar. Habiéndole parecido concluyente este ensayo, convence a los padres del joven aprendiz a hacerle dejar el atelier y lo toma como alumno, siendo su único maestro. Fue criado por un amigo filántropo de Auguste Comte, el Doctor Horace de Montègre, cuyo retrato dibujó al pastel en 1860 (París, Museo d'Orsay). La filosofía positivista de Comte fue una influencia considerable sobre las ideas estéticas de Bracquemond. Felix debuta oficialmente en 1852 enviando al Salón un retrato de su abuela que mereció llamar la atención de Teófilo Gautier. En 1853, realizó un autorretrato que le valió los elogios de toda la crítica de arte. Guichard lo había animado a dedicarse al agua fuerte, reconociéndole su total incapacidad para darle el menor consejo sobre esta materia. Bracquemond, que no sabía mucho sobre eso, consultó una antigua enciclopedia, descubrió el secretode un procedimiento un poco arcaico y ejecutó así su primer grabado de la “l’Anesse et l'Anon” de Boissieu. Toda la carrera artística de Bracquemond es a la imagen de este comienzo. Fue y permaneció  para siempre como un independiente. Tuvo la estima y la amistad de los Goncourt, de Gavarni, de Fantin-Latour, de Legros, de Manet, de Edmond About, de Baudelaire, de Barbey, de Aurevilly, de Banville.

Ganó temprana reputación como litógrafo y grabador, técnicas que enseñó a Manet, y en 1863 Bracquemond tuvo la estupefacción de ver negar en el Salón de París su “Portrait d’Erasme”, de Holbein, considerado actualmente con razón como una de sus planchas más bellas. Ante el éxito triunfal que el “Erasme” consiguió en los Rechazados ese mismo año, el jurado del Salón no se atrevió, en 1864, a renovar su decisión. Dos años más tarde, Bracquemond obtenía una tercera medalla por una pintura, el “Portrait de Mme. Paul Meurice” (Compiègne, Château). Para esta época ya se había confirmado como un acuafortista de tal valor, que se esperaba  verlo recompensado tanto como grabador que como pintor. Esta primera medalla parece haber puesto término al ostracismo de que Bracquemond parecía víctima. Las recompensas le llegan entonces una sobre otra. En 1868 obtiene una medalla de tercera clase por grabado. Luego una de segunda clase en 1872 y una de primera clase en 1881.

En 1869, se casó con una joven alumna de lngres y ella misma una artista de talento. Debe reclutarse al comenzar la guerra franco prusiana y cumple valientemente su deber en el bastión 84 sin por ello olvidarse del todo de practicar su arte. Con Falguiére trabajan durante las horas de descanso que les dejan las acciones. El escultor modela la nieve, y hace una “Estatua de la Resistencia” -símbolo efímero- y Bracquemond con una experta aguja inmortaliza el recuerdo sobre una placa de cobre. Firmada la paz, el maestro grabador permanece algunos meses en Londres, luego vuelve á París donde entra como director de los trabajos de arte de la Fabrica de Sévres. Pero su espíritu independiente se acomodaba mal con esta situación oficial. Se quedó allí sólo seis meses y se hizo director artístico de los talleres de cerámica de M. Haviland en Limoges. Permaneció allí desde 1872 hasta 1880, y creó allí obras en las que da nueva prueba de su gusto y de su preocupación por las formas y coloridos armoniosos.

Retrato de Félix-Auguste Bracquemond por Loys-Henry Delteil - 1897
 

Bracquemond vivió luego tranquilo y retirado en las alturas arboladas de Sévres; en la paz de su atelier, dio a partir de los antiguos maestros, tales como Rembrandt, Téniers, Frans Hals, Velásquez, Tiziano, Ruysdaël, Van Ostade, Rubens, Goya, Bonington, estampas de calidad, y supo, entre los maestros modernos, reproducir con un cuidado muy particular a DelacroLx, Millet, Corot, Courbet, Monet y dio prueba tanto para unos como para otros de una aptitud admirable para rescatar su pensamiento.

Sus grabados originales, retratos y paisajes, no carecen de calidad. Aunque sus pinturas atrajeran considerable aprobación en el Salón, su amistad con Manet y otros Impresionistas le condujeron a participar en las exposiciones Impresionistas de 1874, 1879 y 1880; pero como pintor nunca estuvo realmente en concordancia con estas ideas o técnicas. Es condecorado con la Legión de Honor en 1882, luego se hace oficial de esta orden en 1889. En 1884 se le otorga la más alta, la más bella recompensa oficial que podía ambicionar un artista: la Medalla de Honor del Salón y toda la crítica de arte es en esta época unánime en declarar que esta suprema distinción es concedida tardíamente.

Además de la producción de porcelana, Félix diseñó muebles, joyería, tapicerías y otras artes decorativas. En 1879 planeó con Degas, Pissaro y Cassatt la publicación de un diario, “Le jour et la nuit”, apoyado por Caillebotte, dedicado al arte gráfica; pero nada salió de ello, en gran parte porque Degas perdió el interés.

Sus colaboradores incluyeron a Rodin y Jules Chéret, el padre de la litografía. Félix también creó diseños para su cercano amigo y admirador, el influyente crítico Gustave Geffroy, que dirigía los trabajos de Tapicería Gobelinos. En 1862, fundó La Société des Aquafortistes y en 1890 fundó La Société des Peintres-graveurs franceses. Fue también miembro fundador de La Société des Artistes français y perteneció a La Société Nationale des beaux-arts. Meticulosamente conservador y obstinado, publicó tratados teóricos sobre el papel del color en el diseño y sobre la estética; el más notable es su libro “Du dessin et de la couleur” (París: G. Charpentier, 1885), principalmente referido al grabado. Fue en esta especialidad donde obtuvo verdaderos logros, y los doscientos y tantos platos que produjo están entre lo más innovador del siglo. Ayudó enormemente a Pissarro con sus experimentos en la técnica y enseñó el grabado á Thèodore Rousseau, Corot y Manet. Fue citado en las cartas de Vincent Van Gogh.

En la Exposición de 1900, por fin, el jurado internacional rinde a Félix Henry Bracquemond el legítimo homenaje que se le debe y le discierne el Grand Prix de grabado, consagrándolo así oficialmente.