Breslau, Louise Catherine

Suiza

Munich, Alemania, 6 de diciembre de 1856 - París, Francia, 12 de mayo de 1927

Nacida en Alemania como Maria Luise Katharina Breslau en una próspera familia burguesa, su padre era un médico muy respetado especialista en obstetricia y ginecología. Cuando Louise tenía dos años, su padre aceptó el puesto de profesor y médico jefe de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Zurcí; Suiza se convirtió en el hogar de la familia Breslau. La tragedia golpeó en diciembre de 1866 cuando el Dr. Breslau murió repentinamente de una infección por estafilococo contraída mientras realizaba una autopsia.

Louise Catherine pasó su infancia en Zurich, Suiza y como adulta estableció su hogar en Paris, Francia. Sufriendo de asma toda su vida, se dedicó a dibujar siendo niña para pasar el tiempo mientras estaba confinada en su cama.

Autorretrato de Louise Catherine Breslau

Después de la muerte de su padre, Breslau fue enviada a un convento cerca del Lago Constanza con la esperanza de aliviar su asma crónica. Se cree que durante sus largas estancias en el convento se despertó su talento artístico. En el siglo XIX las damas jóvenes burguesas debían ser educadas en las artes domésticas, incluyendo el dibujo y tocar el piano. Estos eran los atributos admirables para una esposa y madre respetable. Seguir una carrera era bastante inusual y a menudo prohibido. En 1874, después de haber tomado clases de dibujo de un artista local suizo, Eduard Pfyffer (1836-1899), Breslau sabía que tendría que salir de Suiza si quería cumplir su sueño de estudiar seriamente el arte. Uno de los pocos lugares disponibles para que las mujeres jóvenes estudiaran era la Académie Julian en París.

Louise Catherine Breslau en su atelier - 1912

En la Academia, Breslau pronto llamó la atención de sus profesores de gran prestigio y los celos de algunos de sus compañeros de clase incluyendo a la rusa Maria Bashkirtseff. En 1879, con un retrato “Tout passé”, Breslau fue la única estudiante mujer del atelier de la Académie Julian en debutar en el Salón de París. “Tout passé” era un autorretrato que incluía a sus dos amigas. Poco después Breslau había cambiado su nombre por el de Louise Catherine, abrió su propio taller y se estaba convirtiendo en una colaboradora habitual y ganadora de una medalla en el Salón anual. Debido a su éxito en el Salón y a la atención favorable de los críticos, Breslau recibió numerosos encargos de los parisinos ricos. Con el tiempo se convirtió en la tercera mujer artista, y la primera mujer extranjera artista a la que se otorgó el premio de la Legión de Honor de Francia.

Con los años Breslau se convirtió en una colega muy respetada de algunos de los artistas y escritores más populares de la época como Edgar Degas y Anatole France. Una persona que fue muy especial en la vida de Breslau es Madeleine Zillhardt, con quien pasó más de cuarenta años. Madeleine, una compañera de estudios en la Académie Julian, se convirtió en musa de Breslau, modelo, confidente y apoyo.

Durante la Primera Guerra Mundial, Breslau y Zillhardt permanecieron en su casa en las afueras de París. A pesar de estar naturalizada suiza desde muchos años, mostró su lealtad a los franceses dibujando numerosos retratos de soldados y enfermeras que se dirigían al frente. Después de la guerra, Breslau se retiró de la vida pública y pasó gran parte de su tiempo pintando flores de su jardín y de sus amigos entretenidos. Breslau murió en 1927 tras una larga enfermedad. De acuerdo con sus deseos, Zillhardt heredó gran parte de sus bienes. Fue enterrada junto a su madre en la pequeña ciudad de Baden, en el cantón de Aargau, Suiza.

A pesar de que se convirtió en una de los más buscados retratistas de su época, después de su muerte ella y su trabajo fueron casi olvidados. Ha sido sólo en los últimos años que el interés en Breslau y su obra han ido creciendo.