Burchard Eggeling, Pablo Osvaldo

Chileno ......................................................................................................................................................................................... Impresionista

Santiago, 4 de noviembre de 1875  - †Santiago, 13 de julio de 1964  

Su padre fue el arquitecto alemán Teodoro Burchard Haeberle, que llegó a Chile hacia 1855, e introdujo el estilo gótico y su madre fue María Luisa Eggeling Metzger.

Pablo Osvaldo Burchard Eggeling

Retrato de Pablo Burchard por Pedro Lira-1901

Realizó sus primeros estudios en el Colegio Gimnástico fundado por el alemán Carlos Rudolph Rast en Valparaíso y después en el Instituto Nacional. Como él mismo señala fue un pésimo alumno, bueno para escaparse de la escuela (novillos) y requería 3 años para pasar cada curso. Por eso a los 14 años su padre lo incorpora a su taller de arquitecto donde aprende a hacer vaciados.Tuvo clases de dibujo con José Miguel Campos, y después estudió arquitectura con Manuel Aldunate y en la Escuela de Bellas Artes, donde tuvo como maestros a Cosme San Martín, Pedro Lira y Fernando Álvarez de Sotomayor. A su padre no le pareció bien la idea de que fuera artista ya que le vaticinó que "se iba a morir de hambre".

En su juventud formó parte de la Colonia Tolstoyana y se le considera parte de la Generación del Trece. En 1903 trabajó como profesor en la Escuela Secundaria de Talca y más tarde dictó cursos de dibujo en el Liceo de Niñas N° 6 de Santiago. En 1920 realizó su primer viaje a Europa, en forma particular y con mucho esfuerzo se estableció en París, viajó también a Italia y España.

Busto de Pablo Burchard por Lorenzo Domínguez

Amante de la naturaleza y dueño de una personalidad sencilla, de un gran desapego a las cosas materiales o a las ansias de fama, logró traspasar estos rasgos a su obra pictórica y a su trabajo docente, dejando una imborrable huella en sus discípulos de la Cátedra de pintura y paisaje de la Escuela de Bellas Artes, cargo que mantuvo desde 1932 hasta 1959 y de la que también fue su primer director entre los años 1932 y 1935.

La ruta abierta por Juan Francisco González en la búsqueda de una pintura visual, sensitiva y alejada de las fórmulas convencionales de la Academia, encontró pleno eco en la obra de Pablo Burchard, que puede ser considerado su continuador y el artista que marcó la transición a la pintura del siglo XX. Fue un pintor solitario, apartado de grupos, nunca se interesó por adherir a las corrientes pictóricas de moda o las tendencias impuestas por el realismo y el Impresionismo, aun cuando en muchas de sus obras se nota la influencia de los maestros franceses. Se puede decir que coincidió, de una manera personal, con la tendencia Impresionista de rescatar las formas puras de la naturaleza e identificar el color con la materia, buscando una expresión de belleza simple y poética. Así lo reflejan muchas de sus conocidas obras ejecutadas en óleo y soportes tradicionales como la tela y cartón, la mayoría en formato pequeño.

Retrato de Pablo Burchard por Pedro Lira

Realizó naturalezas muertas, jardines, objetos cotidianos y paisajes, entre los que destacan escenas de playas y el Parque Forestal de Santiago, testimoniando todos ellos la alegría de vivir y el carácter contemplativo del pintor.

Para realizar sus obras estudiaba acuciosamente el dibujo, que constituía para él la base y el fundamento del cuadro; atendía la composición ordenadamente; empastaba en forma amplia y suelta, colocando abundante materia en algunos trozos y estudiaba los valores lumínicos y los efectos cromáticos. Su labor docente lo convirtió en un maestro formador de varias generaciones de artistas como ciertos pintores del Grupo Montparnasse y de otros como Augusto Barcia, Roser Bru y José Balmes, entre otros. Se casó con Julia Aguayo Trujillo, profesora de primaria, con quien tuvo tres hijos: Pablo, que fue arquitecto, María Luisa, pintora y ceramista, y Pedro Manuel, arquitecto.

Aunque en sus comienzos su obra se enmarca dentro del realismo romántico, progresivamente fue evolucionando hacia una forma de Impresionismo de corte intimista, pero siempre se mantuvo al margen de las corrientes pictóricas del momento. Si bien también realizó retratos, es la naturaleza, bajo la forma de bodegones y paisajes, la que ocupa el centro de su creación. En 1944, recibe el primer Premio Nacional de Arte. A los 76 años viaja por primera vez a Europa, donde recorre Francia, Italia y España. En Madrid se reencuentra con su antiguo maestro Álvarez de Sotomayor, convertido en director del Museo del Prado. Falleció en Santiuago a los 88 años de edad.

Muchos de sus descendientes siguieron sus pasos en la pintura, entre ellos sus hijos Pablo, María Luisa (Cuca) y Pedro Manuel Burchard, y sus nietos, Paula Burchard, Javier Burchard, Cecilia Burchard, Carolina Landea y Gonzalo Landea.