Cano Cardona, Francisco Antonio

Colombiano

Yarumal, Antioquia, 24 de noviembre de 1865- Bogotá, 11 de mayo de 1935

Hijo de José María Cano y Alvarez y de María de Jesús Cardona y Villegas. Su padre, un hábil artesano que se desempeñó por igual en el comercio, la platería, la escultura o los títeres, le enseñó las primeras letras y conocimientos básicos de dibujo, modelado, grabado al buril y fundición a la cera perdida.

De niño fabricó pequeñas tallas en madera, juguetes y figuras en yeso, las cuales vendió para ayudar a su sostenimiento, dada la precaria situación económica familiar. A los doce años de edad pinta un San José en técnica mixta: óleo sobre tela, cal y tierras.

Francisco Cano Cardona

Hacia los catorce años intentó buscar nuevos horizontes, pero no pudo obtener una beca para estudiar en Bogotá.En Yarumal participó de una asociación denominada Club de los Amigos, que a partir de 1883 buscó difundir la literatura, crear una biblioteca y promover las buenas costumbres. En su periódico manuscrito Los Anales del Club, Cano colaboró con varias ilustraciones, entre ellas un dibujo a lápiz de don Baldomero Jaramillo, fechado en 1883, es hasta ahora la obra más antigua conocida del artista.

Francisco Antonio Cano joven

El mismo año modeló en arcilla de tejar un busto de Simón Bolívar que fue motivo de gran admiración local y premiado con medalla de oro por el Club de los Amigos del Arte de Yarumal. En esta época. Cano viajó con su padre por primera vez a Medellín. Dos años después, Francisco Antonio regresó de paso a Medellín en su camino a Bogotá, donde pensaba estudiar grabado en la escuela de Alberto Urdaneta.

Permaneció en la capital de Antioquia por más de cinco años en casa de la familia de Melitón Rodríguez. Asistió al colegio de Rubén Restrepo, donde mejoró sus conocimientos escolares, y al parecer tomó algunas lecciones con el pintor caucano José Ignacio Luna. Estudió también con Angel María Palomino.

En Medellín pintó retratos así como paisajes tempranos de la ciudad y sus alrededores, que pueden considerarse entre los precursores del género. Un muy significativo cuadro fechado en 1885, representa una escena de su taller de pintor. Aunque son notorias ciertas dificultades con la perspectiva y la técnica del óleo, sobresale su habilidad como retratista.

En el centro de la pintura se encuentra el propio Cano que bosqueja un lienzo, cuyo modelo es una campesina que carga a su hijo. Al extremo derecho, el pintor Gabriel Montoya dibuja apoyado sobre las rodillas.

El pintor promovió la realización de la que sería la primera exposición de arte que conoció Medellín, celebrada en 1892, en cuya clausura Antonio J. Restrepo pronunció un elocuente discurso. El año siguiente obtuvo premios en escultura, pintura y grabado en la Primera Exposición Artística e Industrial de Antioquia. Para entonces ofrecía clases de dibujo a domicilio a $1 por persona.

En 1896 contrae matrimonio con doña María Sanín, conquien tiene cinco hijos, dos de los cuales mueren a temprana edad. Sobrevivieron Francisco, ingeniero, León, artista discípulo de su padre y Solita.

 
Retrato de Cano pintando

Convertido en retratista de fama, el gobierno regional le encomendó, a mediados de 1897 un óleo de don Carlos Holguín, lo cual le permitió finalmente viajar a Bogotá , donde permaneció por cerca de un año. Allí estudió con el artista español Enrique Recio y Gil, quien lo acogió en las lecciones que dictaba en su taller bogotano.

Gracias a gestiones de varios de sus amigos, el Congreso Nacional aprobó una ley que le asignó la suma de seis mil pesos con el fin de que estudiara en Europa. Al promediar 1898 viajó en compañía del Dr. Luis Zea Uribe. Ingresó a las Academias Julián y Colarossi en París y entró en contacto con la academia clásica decimonónica. Recibió lecciones de Jean-Paul Lorens, Rafael Colin, Benjamín Constant y Carolus Durand.
Ejemplo de esta época formativa es “Modelo de la Academia Julián” (h. 1898), óleo que permite apreciar los logros y limitaciones del estudiante.

En 1900 inicia por encargo su “Cristo del perdón”, que termina diez años después en Medellín. Asistió a cursos de Claude Monet en Bellas Artes y recorrió museos de Italia, Bélgica, Holanda, España e Inglaterra, donde hace copias de diferentes pintores.

Regresó a Colombia y en Medellín fue el impulsor de la enseñanza artística basada en la observación de la naturaleza, principio que ejercitó con gran maestría en sus óleos de flores y paisajes. Su excelente retrato de Efe Gómez (1901) evidencia las grandes dotes que tuvo como fisonomista y el dominio técnico que había adquirido a los 36 años. Por su parte, La voluptuosidad del mar (1924) es una obra en la que conjugó, al final de su carrera, las influencias que recibió del Impresionismo y el neoclasicismo, dentro de un afán por ajustarse al gusto del mercado, asunto que lo llevó a desviarse con frecuencia de sus intereses pictóricos personales.

Fotografía de Francisco Antonio Cano por Melitón Rodríguez - 1895

El artista elaboró una concepción más personal y libre del paisaje y la naturaleza, en óleos de pequeñas dimensiones en los que se observan atmósferas brumosas y momentos del crepúsculo, ejecutados en una técnica espontánea muy cercana al Impresionismo y alejada de los postulados académicos y del gusto dominante. Además de pintor, grabador y comentarista de arte, Cano fue un dibujante prolífico de grandes dotes y siempre llevó consigo una libreta de apuntes.

Practicó también la escultura, técnica que aprendió con su padre, un hábil artesano. Fue el primer artista que produjo esculturas en bronce en Antioquia y uno de los primeros colombianos en recibir contratos para monumentos públicos.

En 1912, al posesionarse Carlos A. Restrepo como Presidente de la República, se llevó a Cano para Bogotá y lo nombró Director de la Litografía Nacional y profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

En 1913 es nombrado vicerrector de esta última, y director en 1923. Durante los 23 años que estuvo vinculado a dicha institución dictó dibujo lineal, anatomía,  perspectiva, dibujo del natural, pintura, escultura y geometría.

Su estatua de Rafael Núñez (h. 1921), dispuesta en el patio del Capitolio Nacional en Bogotá, fue fundida en bronce bajo la dirección de Marco Tobón Mejía en París, y despertó viejas rencillas políticas por tratarse de la imagen del polémico personaje, auspiciada por el gobierno de Marco Fidel Suárez e inaugurada solemnemente por el presidente conservador Pedro Nel Ospina en 1922.

Alcanzó los más altos honores académicos y artísticos de la época, pero falleció víctima de una afección asmática, a los 69 años, pobre y en el olvido, bajo el mote desvalorizado de haber sido un pintor académico.