Clausell Troconi, José Joaquín

Mexicano

San Francisco de Campeche, 1866 - Zempoala, Morelos, 28 de noviembre de 1935

Bautizado como José Joaquín Quirino Marcelino Clausell Franconis. Su padre, oriundo de Cataluña, España, dedicó su vida a la construcción de barcos en el estado de Campeche del sureste mexicano.

El mar se convirtió para el niño en una obsesión espiritual que se manifestó en sus primeros dibujos, donde trabajó con frecuencia el tema.

José Joaquín Clausell

Realizó sus estudios en el Instituto Campechano, donde se distinguió por su carácter inquieto y rebelde, y de donde fue expulsado luego de una confrontación directa con el entonces gobernador Joaquín Baranda. A los veinte años se trasladó a la ciudad de México en donde cursó la carrera de abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la cual terminó en 1896.

Fue opositor al Gobierno del General Porfirio Díaz. Por este motivo, siendo muy joven colaboró en el periódico La Campaña Electoral de 1886. En 1892 formó un partido no-reeleccionista. Fundó y comenzó a escribir en El Demócrata y en La República. A consecuencia de sus críticas, la persecución no se hizo esperar, cayendo preso en 1893.

Estudio de José Joaquín Clausell en el Museo de la ciudad de México.
 

Al salir de prisión, decepcionado por la situación desigual que se vivía en México, por la inestabilidad y el hambre maquilladas de un progreso afrancesado, Joaquín Clausell se marchó a Nueva York, donde permaneció un tiempo hasta que se trasladó a París. Allí, a partir del contacto que estableció con los Impresionistas (posiblemente recibió algunas lecciones de Camille Pissarro) y con el escritor Emilio Zolá, se reveló su vocación por la pintura; ese encuentro, sumado a la estrecha amistad que sostenía en México con el artista plástico Gerardo Murillo, mejor conocido como Doctor Atl, lo llevaron a entregarse por completo a la plástica recién iniciado el siglo XX.

En 1898 contrajo nupcias con Ángela Cervantes, última descendiente de los Condes de Santiago de Calimaya y mandó construir dos habitaciones en la azotea del palacio instalando ahí su estudio. En ese espacio recibió la visita de personajes como Diego Rivera, Roberto Montenegro, Dr. Atl y Juan O’ Gorman.

Poco a poco, este lugar adquirió una importancia relevante dentro de la historia del arte mexicano. Ahí se realizaron la mayoría de las pinturas de caballete de Clausell. Las paredes de los cuartos también fueron utilizadas como lienzos colocando imágenes yuxtapuestas y convirtiéndolo así en un espacio único en el mundo. Lenta y obsesivamente llenó las paredes de ese refugio con un aproximado de mil trescientos bocetos cuadrados y pequeños que forman un mosaico de fantasía, caprichos y sueños. Las pequeñas obras de los muros no tienen unidad temática: hay retratos de personajes históricos, de sus contemporáneos, de familiares y amigos que se mezclan con iconos religiosos, cristos, cruces, ángeles que se topan de frente con animales fantásticos o seres mitológicos; pequeñas escenas y paisajes.

José Joaquín Clausell asolescente

El pintor fue promovido por los escritores de la Revista Savia Moderna, quienes además eran sus amigos; así, en 1906, organizaron la exposición que dio a conocer sus paisajes Impresionistas. Joaquín Clausell fue la sorpresa de aquel evento: era el único artista plástico que no había egresado de la Academia de San Carlos o de cualquier otra escuela de arte; quizá aún más por ser autodidacta, fue muy valorado por los protagonistas culturales de su tiempo. Comenzó más vinculado con las letras que con la plástica; y, sin embargo, la vida que llevó lo condujo a descubrir su vocación. De ser un admirador declarado de Emilio Zolá, se convirtió en uno de los pintores admirados por dicho escritor - novelista y crítico francés que es considerado el fundador del movimiento naturalista en literatura.

Falleció a la edad de 69 años, el 28 de noviembre de 1935, al caer de una de las rocas ribereñas de las Lagunas de Zempoala, en el Estado de Morelos, mientras realizaba una de sus frecuentes excursiones por el campo mexicano.

La parte alta del antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, actual Museo de la Ciudad de México desde 1964, fue por años, su estudio; en los muros aún podemos admirar bellas obras pictóricas realizadas por Joaquín Clausell.

Joaquín Clausell fue el primer dibujante caricaturista de Campeche. Como artista fue autodidacta, pues nunca pasó por una escuela de arte. En sus obras destaca la sensibilidad, intuición, exaltado amor y profunda comprensión de la naturaleza mexicana. Perteneció al Impresionismo, siendo el único pintor mexicano que dedicó el total de su obra a este movimiento; pintor de las reverberaciones de la luz, de las transparencias del aire, del rico olor de su vegetación, de las rocas, del agua.

Retrató al país incansablemente, en todas las manifestaciones de su prodigiosa naturaleza. Sus marinas son famosas internacionalmente, siendo obras muy cotizadas. Realizó gran número de cuadros, buscando en este medio de expresión un paréntesis de paz y serenidad. Su pintura es la expresión más genuina de su propio temperamento, el fruto espontáneo perfectamente natural de su espíritu ardiente y de su inteligencia aguda y luminosa.