Corot, Jean-Baptiste Camille

Francés........................................................................................................................Pre-Impresionista

París, 16 de julio de 1796 - †París, 22 de febrero de 1875  

Nació en el seno de una familia de comerciantes, de un padre borgoñón (región de Semur en Auxois) y de una madre suiza. Inició solo a los veintiséis años el estudio de la pintura, revelando bien pronto su vocación por el paisaje. De formación neoclásica, luego de haber estudiado en París con el pintor Michallon recibe influencias de Victor Bertin, del que aprende los principios de composición clásicos, que caracterizan los paisajes bien estructurados. Entre los años 1825 y 1828 el artista permaneció en Roma, donde comenzó a pintar en plein air, alejándose de los modelos estilísticos académicos.

Jean-Baptiste Camille Corot

Roma y la campiña romana comenzaron a ser los temas preferidos de sus cuadros, construidos con gran refinamiento: el artista procede a crear una gran magia de colores que inserta en espacios amplios de tersa transparencia.Significativas de este periodo son obras como: “Forum” (1826), “L'Isola tiberina” e” Il Ponte di Narni” (1827).

Fotografía de Corot pintando

Pintó el famoso lienzo “La catedral de Chartres” en 1830, y pasó a formar parte del grupo de artistas integrantes de la escuela de Barbizon. Paisajista y retratista, no forma parte de ninguna escuela, sino sus búsquedas sobre la luz influirán sobre los Impresionistas.

Su obra es considerable y ha brillado en el mundo entero. Aunque que no era lormois de nacimiento, este célebre pintor lo era de corazón; en efecto, su sobrina se había casado con un Lormois. Es por su intermediario que descubrió a Lormes y sus alrededores.

Hizo numerosas estancias en Morvan y en Lormes, más precisamente en 1831, 1841 y 1842. Pintó la antigua iglesia y el barrio de los Molinos, pero también los alrededores, en particular Saint André en Morvan. Pintaba del natural pero también en su estudio en París a partir de bosquejos realizados en el mismo lugar.

De regreso a la patria, hace viajes a Fontainebleau, a Normandía, a Borgogna y a Chartres, donde pinta la famosa catedral. Recorrió Europa haciendo pequeños esbozos al óleo que están entre los primeros paisajes franceses pintados directamente del natural.

Fue nuevamente a Italia en 1834 y en 1843, siempre atraído por el paisaje italiano que reproduce con encantada y exquisita magia en obras como: la “Veduta di Firenze da Boboli”,” Tivoli: los jardines de Villa d'Este”. Menos interesantes y originales las vistas en que el artista inserta elementos mitológicos, volcándose a la tradición clasicista di Poussin.Desde 1845 y tras haber logrado un gran éxito de crítica, comenzó a vender su obra. Después, sus paisajes se fueron convirtiendo en creaciones más imaginarias: “Recuerdo de Mortefontaine” (1864, Museo del Louvre).

 
Jean-Baptiste Camille Corot

La consagración de Corot como pintor "oficial" ocurrió en 1855, cuando con ocasión de la Exposición Universal de Paris el emperador Napoleón III compró el “Ricordo di Marcoussis”.

Este todavía no manifiesta al pintor en la vena más genuina de su búsqueda paisajística; los cuadros de la madurez registran un más acentuado intimismo, una mayor atención en los fenómenos atmosféricos, con lo que se anticipaba a los paisajes Impresionistas. Pintó obras extraordinarias como “El campanario de Douai” (1871, Museo del Louvre).

La captación de la atmósfera propia del aire libre y el estudio de la luz, lo ubican dentro de la genealogía del Impresionismo. No faltan en su pintura los retratos y los estudios de figuras humanas. Baudelaire y Gautier le dedicaron artículos elogiosos. Fue un hombre sencillo y generoso con sus amigos y alumnos, tanto en lo que se refiere al dinero como al tiempo (llegó incluso a firmar cuadros de compañeros poco afortunados), lo cual le valió el sobrenombre de Père Corot.