Cortès, Edouard Léon

Francés

Lagny, 26 de abril de 1882 - †Lagny, 26 de noviembre de 1969 

Edouard era hijo de Antonio Cortés -pintor de la Corte española– quien a su vez era hijo del artesano Andrés Cortés. Antonio nació en Sevilla en 1827 y se estableció como pintor de género rural. En 1855  viajó a París para la Exposition Universelle y fue dibujante en la ciudad de Lagny-sur-Marne - donde se estableció. Siguió pintando escenas evocadoras de Troyon, Jacque y Van Marcke. Antonio tuvo tres hijos: Henri, Édouard y Jeanne,  y aunque todos tuvieron talento artístico, fue Édouard quien tuvo la pasión. Antonio comenzó a enseñar a Edouard a temprana edad y lo matriculó en una escuela primaria privada donde siguió su educación hasta la edad de 13 años. Desde este momento dedicó su vida al arte,

Edouard Léon Cortès

Trabajando y estudiando tanto con su padre como con su hermano mayor. Durante su vida temprana, París era el centro del mundo del arte. Artistas de todo el mundo viajaban allí para estudiar y pintar sus hermosos campos y ciudades; las vistas de París, o como se hizo conocido “la Ciudad Luz”, eran enormemente solicitadas tanto por coleccionistas como por turistas. Edouard Cortès, junto a otros artistas como Eugene Galien-Laloue, Luigi Loir y Jean Beraud satisfacían esta demanda. Especializados en escenas callejeras parisienses, cada uno de estos artistas capturó la ciudad durante su auge y siguió con estas escenas bien entrado el siglo XX.

En 1899, a la edad de 16 años, expuso su primer trabajo en la Société des Artistes Français titulado “La Labour”. El trabajo fue bien recibido por los críticos y por el público, ayudando a  Édouard a establecer una  favorable reputación en París.

Fue hacia finales del siglo, cerca de1900, que comenzó a pintar las escenas que lo harían más famoso,  las calles y monumentos de París. Uno de los artistas más prolíficos de su tiempo, Cortès encontró su lugar y se quedó en él. Sus vistas de París están entre las más elocuentes y  hermosas imágenes de este género, capturando la ciudad durante todas las estaciones por más de 60 años.

Edouard se casó con Fernande Joyeuse en 1914 y tuvieron una hija, Jacqueline Simona, en 1916. Fernande murió en 1918 y poco después Édouard decidió casarse con su cuñada Lucienne Joyeuse. Ellos se instalaron en París y Edouard siguió pintando las vistas de París. A mediados de los años 1920, Edouard y su familia regresaron a Lagny (en Normandía) y allí comenzó a pintar escenas de la vida rural, incluyendo paisajes, escenas interiores y naturalezas muertas. Fue miembro activo de la Union des Beaux-Arts de Lagny  y fue su primer presidente. Su exposición inaugural tuvo lugar en 1927 y Cortès siguió exponiendo allí hasta fines de los años 30. Durante este período recibió muchos premios, ganó gran notoriedad y fue un expositor frecuente en los salones de exposición de París, incluyendo el Salón d'Automne, el Salón d'Hiver, el Salón de la Société Nationale de l'Horticulture y el Salón des Indépendants.

Durante los años de la segunda Guerra Mundial, Cortès y su familia pasaron su tiempo en Cormelles-le-Royal (en Normandía) en una tentativa por alejarse de la áspera realidad de la guerra. A comienzos de los años 50 había regresado a Lagny, donde permanecería por el resto de su vida. Sus hermosas pinturas de París eran siempre solicitadas y siguió pintándolas hasta su muerte.