Guiard y Larrauri, Adolfo

Español.............................................................................................Impresionista

Bilbao, 10 de agosto de 1858 - Bilbao, 8 de marzo de 1916

Fue uno de los quince hijos del fotógrafo francés Alphonse Guiard y de Juliana Larrauri. Desde muy joven forjó su vocación por la pintura, primero con Antonio María Lecuona, en su estudio bilbaíno de la calle de La Cruz y, más tarde, en Barcelona, con Martí y Alsina. Con aquella importante base en el oficio, Adolfo viajó a París en 1878. Allí entabló contacto con pintores de la talla de Edgar Degas, Edouard Manet y Puvis de Chavannes y con los escritores Émile Zola y Alphonse Daudet. Era conocido como el pintor de los grises y azules. Guiard aprendió de Degas a salir del estudio y a pintar las flores de los árboles y las tonalidades de la hierba sin complejos, tal y como él las veía.

Retrato de Adolfo Guiard por Manuel Losada

Poco a poco moderó su carácter hasta acogerse por completo a las nuevas técnicas Impresionistas. También allí, en plena capital parisina, fue un ejemplo vivo de bilbainismo. Admirado por la pasión de sus discursos y lo ameno de su charla, eran muchos los que ansiaban compartir unas horas a su lado. Aquellos encuentros de genialidad pictórica y verbosidad locuaz tenían lugar en un cenáculo o “choritoqui” de Montmartre. Frecuentó en la capital francesa la academia Colarossi. En esos años, la publicación La vie moderne, dirigida por Edmond Renoir, hermano del famoso pintor, publicó varios dibujos de Guiard.

En 1886 regresó a Bilbao, donde instaló su estudio en la calle Correo, número 23. Rápidamente entró en contacto con artistas como Manuel Losada, Darío de Regoyos, Ignacio Zuloaga y Paco Durrio. Sin embargo, Guiard nunca ambicionó la gloria, como tampoco pretendió otra cosa más que vivir la vida con placer y a gusto.

Monumento a Adolfo Guiard en Bilbao

En 1887 la Sociedad Bilbaína encargó tres lienzos de grandes dimensiones a Guiard, por mediación de su presidente en aquel tiempo, Ayarragaray, que se había propuesto modernizar el club en todos los aspectos, comenzando por la propia decoración del mismo. Los cuadros “La llegada de los cazadores”, “Terraza de las Arenas” y “La ría en Axpe” reflejan una nueva burguesía surgida en Bilbao, y que la Sociedad Bilbaína representaba. Son escenas que reflejan las nuevas aficiones de la oligarquía: deportes, excursiones, tertulias, caza...

Al mismo tiempo, Adolfo Guiard fue el pintor que introdujo a la pintura vasca y española por la senda del Impresionismo. Su genialidad artística le permitió asimilar las nuevas técnicas de la revolución pictórica francesa y acercarlas para enfrentarlas a los cánones ya constantes y cansinos de la escuela tradicional. Fue así como se convirtió en un subversivo del arte. Lo que domina en el arte pictórico de Guiard es el contorno: sus figuras son siluetas. Diríase de sus cuadros que más que de pintura son de dibujo iluminado. Ese era su concepto del Impresionismo.

El autor, en sus obras “La aldeana del clavel rojo”, “El Cho” y las pintadas para la Sociedad Bilbaína rebosó ingenio y se identificó con un concepto de la vida en el que lo importante era vivirla. Murió en su ciudad natal de una pulmonía.