Hokusai, Katsushika

Japonés...................................................................................................Pintor Ukiyo-e, Grabador, Pre-Impresionista

Edo, 31 de octubre de 1760 - Edo, 10 de mayo de 1849

Nació con el nombre de Kawamura Tokitaro, en el distrito de Honjō, al este de Edo (actual Tokio desde 1868). No se sabe quienes fueron sus padres. Fue adoptado, desde muy temprana edad, por un prestigioso artesano de Edo, familiarmente conocido con el nombre de Nakajima Ise, -fabricante de espejos para la corte del shōgun-, con el que trabajó como aprendiz y del que posteriormente fue su legítimo heredero, hecho que hace pensar que, posiblemente, sea cierta la historia que explica que Hokusai era verdaderamente hijo de Nakajima, nacido de una concubina.

Autorretrato de Katsushika Hokusai

Conocido simplemente como Hokusai, también es conocido por la diversidad de nombres que utilizó a lo largo de su carrera profesional, Shunro, Sori, Kako, Taito, Gakyonjin, Iitsu, Manji, etc. En su juventud, Hokusai trabajó como vendedor en una prestigiosa librería, y a partir de los 15 hasta los 18 años, entró como aprendiz de grabador en un taller. Este temprano entrenamiento en el mundo del libro y del comercio de la impresión contribuyeron al desarrollo de Hokusai como impresor. En el año 1778, con 18 años de edad, se convirtió en discípulo del maestro de la escuela Ukiyo-e, Katsukawa Shunsho, con el que aprendió la técnica del grabado con planchas de madera (xilografía), especializándose en retratar a actores de kabuki. El joven Hokusai publicó al año siguiente sus primeros trabajos, unas invitaciones impresas para el teatro kabuki, en las que el género de la escuela de Katsukawa aparece ya totalmente dominado por su alumno.

Firma de Katsushika Hokusai

A juzgar por las edades de sus hijos, Hokusai debió contraer matrimonio en torno a la edad de 20 años. Posiblemente, debido a la influencia de la vida familiar, en este periodo sus diseños tienden a centrarse en retratos de actores y mujeres situados en ambientes históricos y en jardines. Utilizaba la técnica «uki-e» -paisajes semi-históricos en los que se utiliza la técnica occidental de la perspectiva-, así como estampas de niños. Los libros de ilustraciones del artista y sus textos trataban temas históricos y didácticos, al tiempo que el trabajo de Hokusai en el género surimono, utilizado para publicar tarjetas en ocasiones especiales,  marcó durante toda la década siguiente uno de los puntos culminantes de su carrera.

Su maestro Katsukawa Shunsho murió en 1793 y su joven esposa falleció más o menos por la misma época, dejándole tres hijos -un varón y dos mujeres-. En el año 1797 se volvió a casar y adoptó el conocido nombre profesional de Hokusai. Este cambio de nombre marcó el inicio de la edad de oro de su trabajo, que continuó durante más de medio siglo. Es uno de los principales artistas de la escuela Ukiyo-e, conocida como «pinturas del mundo flotante»  del periodo Edo. Fue autor de una obra inmensa y variada, incluyendo humor en sus obras. Realizó grabados de paisajes, que reflejan en parte una fijación personal con el Monte Fuji, que aseguraron la fama de Hokusai, tanto dentro del Japón como en el extranjero. La obra de Hokusai en este período cubre toda la gama del arte Ukiyo-e: tarjetas, surimono, libros ilustrados, ilustraciones de antologías de poemas, libros eróticos, pinturas a mano o libros de bocetos. Alrededor del final de la centuria introdujo en su estilo la técnica de la perspectiva y el colorido occidental. Publicó una serie de retratos femeninos titulados Canciones de Itako. Integró también al arte chino -que se observa en las flores de los jardines y rostros de personajes de sus composiciones.

A partir del siglo XIX Hokusai comenzó la ilustración del yomihon, un tipo de novelas históricas de alto nivel intelectual. Bajo su influencia, su estilo empezó a sufrir cambios importantes y claramente visibles entre 1806 y 1807. Su figura y su trabajo cada vez tenían un reconocimiento mayor, aunque perdió en delicadeza y tendió a prestar mayor atención a los temas clásicos tradicionales, especialmente la representación de samuráis, guerreros o temas chinos, y en este periodo empezó a alejarse del mundo de Ukiyo-e. En 1810 inicia también los primeros bosquejos de su gran obra "Hokusai Manga", que no corresponden a cómics como podría creerse, pues sus temas no se unen unos a otros. Pero sí constituye un precedente de estos al trabajar con papel transparente y en varias fases.

Autorretrato de Katsushika Hokusai

En torno al año 1812 el hijo mayor de Hokusai murió. Esta tragedia no fue sólo un duro golpe emocional sino también económico, porque, como heredero de la acomodada familia Nakajima, su hijo suponía el medio de obtener una importante renta, de manera que Hokusai no tenía que preocuparse por la irregularidad con que llegaban los cobros por la venta de sus pinturas, diseños e ilustraciones. Fuese por razones económicas o por otra cuestión desconocida, a partir de este momento la atención de Hokusai se centró en la ilustración de libros y particularmente en los libros que eran copias de grabados diseñados para artistas aficionados, como Lecciones rápidas al dibujo simplificado. Esta iniciativa sirvió para atraer más alumnos a su taller. Junto a la fama de sus detalladas impresiones e ilustraciones, Hokusai cosechó también gran éxito en las exposiciones públicas de su pintura; hizo, por ejemplo, una enorme pintura de unos 200 m2 con figuras mitológicas para un multitudinario festival. 

En el verano de 1828 falleció la segunda esposa de Hokusai. El maestro tenía entonces 68 años, se encontraba afligido, con una parálisis intermitente en el brazo izquierdo, solo y con un nieto conflictivo, que había demostrado ser un delincuente incorregible. Ante esta situación su hija favorita y alumna, O-ei, rompió su matrimonio con un artista menor y volvió a la casa del padre donde permaneció el resto de su vida.

A mediados del siglo XIX sus grabados, así como los de otros artistas japoneses, llegaron a París. Allí eran coleccionados, especialmente por parte de artistas Impresionistas, como Vincent Van Gogh, Paul Gaughin, Claude Monet, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec, cuyas obras denotan una profunda influencia de los grabados de Hokusai. Van Gogh fue uno de los pintores que expresaron su gran admiración hacia las estampas japonesas y realizó varias copias de sus xilografías. Dos aspectos muy tratados por Hokusai fueron recogidos especialmente por Van Gogh: los efectos de transparencia y las variaciones climáticas sobre un lugar, destacando la filosofía de Hokusai. Sobre ellas dejó escrito: "Envidio a los japoneses y la increíble y limpia claridad de la que están impregnados todos sus trabajos. Su estilo es tan sencillo como el respirar". Claude Monet estuvo influido, sin duda, por artistas japoneses en general, pero las dos referencias principales fueron Hokusai y Hiroshige. La serie de Nenúfares de Monet está inspirada en flores de Hokusai, así como la larga serie realizada sobre la Catedral de Rouen, que Monet sólo pintó desde un mismo ángulo, se podría relacionar con la serie sobre el Monte Fuji; aunque el japonés Hokusai las hizo desde lugares diferentes. En tanto, Degas afirmaba que "no es solo un artista como otros del Mundo Flotante. Es una isla, un continente, un mundo". George Seurat lo cita en su "Circo". Camille Claudel lleva "La ola" a una escultura. Gauguin toma de su color-paisaje. El art nouveau recoge la línea y sus motivos de la naturaleza, vegetación y flores, de la mano de grandes protago­nistas como Emille Galé. Modernistas como Klimt, los fauves y Matisse toman sus colores, formas y actitud.

Los escritores y poetas fueron también determinantes en su redescubrimiento. Lo incorporaron en sus poemas y narraciones. El mismo Hokusai había pintado mucho a poetas japoneses como Kakino-moto y Abei. Ilustró versos chinos, japoneses y libros de alta complejidad. Fue, además, un talentoso escritor. Es el autor del célebre y revelador prefacio para las "Cien vistas al monte Fuji," que escribió a los 75 años y en el que señala sobre el futuro de su arte: "...Creo que cuando cumpla 80 habré progresado notable­mente. A los 90 alcanzaré el misterio de las cosas; a los 100 haré una obra asom­brosa y a los 110 cuando dibuje, aunque sólo una línea, ella poseerá el sopIo de la vida".

Hokusai trabajó hasta el último día de su vida. Era un artista enérgico que se levantaba temprano y pintaba hasta la noche. Ésta había sido su forma de actuar durante toda su larga y productiva vida, y fue también la de sus años finales. De los millares de libros y de impresiones de Hokusai, sus Treinta y seis vistas del Monte Fuji son particularmente notables. Publicada entre1826 y 1833, esta famosa serie, que con los suplementos incluía un total de 46 impresiones a color, marcó un hito en la impresión japonesa de paisajes. Hokusai tuvo una gran producción artística integrada por unas treinta mil obras. Los continuos cambios de domicilio de Hokusai, e incluso los cambios de nombre, son elementos significativos del carácter del artista. Además de su nombre principal, Hokusai utilizaba otros dos seudónimos ocasionales, y alrededor de una veintena de nombres que, indistintamente, añadía a su nombre principal. Murió el día 18 del cuarto mes del calendario japonés del año 1849 a los 89 años, sin haber satisfecho su búsqueda de la última verdad sobre la pintura.

Hokusai es una de las figuras cumbre del arte japonés, integrante de la legendaria escuela estética Ukiyo-e. Esa escuela de estampas japonesas -también llamadas "Pinturas de un mundo flotante"- constituía un movimiento artístico de carácter popular, que se desarrolló durante el período Edo (1615-1868), impulsado por la burguesía en grandes ciudades como Edo, Kioto, Osaka y Nagasaki. Su personalidad bohemia y transgresora aparece en estampas como su autorretrato de feliz y pobre pescador y en sus atrevidas pinturas de connotacción sexual. Un desapego que es patente en el hecho de que nunca tuvo casa propia y se cambió noventa y tres veces de residencia. Lo hacía cada vez que el desorden ya no lo dejaba trabajar o cuando las deudas lo superaban.

Su obra está considerada como una de las más importantes del Japón en cuanto a pintura paisajista se refiere. Hokusai estudió y experimentó durante su larga vida nuevas corrientes artísticas, entre las que destacan las de las escuelas Kanō, Tosa y la del artista Ogata Kōrin, así como demostró ser un gran especialista de la pintura tradicional china, y también un buen conocedor de la pintura occidental, sobre todo de los grabados holandeses, fáciles de encontrar en Japón, por los contactos comerciales mantenidos durante el período Edo casi exclusivamente con ese país de Europa. La mayor de las obras de Hokusai es la colección de 15 volúmenes llamados Hokusai Manga. Es una colección con unos 4.000 dibujos muy diversos que incluyen paisajes, flora, fauna, y escenas de la vida cotidiana. Es una obra impresa en tres colores: negro, gris y rosáceo. El primer dibujo se publicó en 1814 cuando el artista tenía 55 años, siendo los tres últimos volúmenes publicados póstumamente, y el último de ellos está considerado una obra apócrifa. En occidente esta obra comenzó a ser conocida después de que Matthew Perry llegara a Japón en 1854. Estos dibujos realizados cuando el artista tenía entre 60 y 70 años son reconocidos como lo mejor de su obra. Hokusai fue uno de los pintores que más contribuyó a que la pintura de paisajes y sobre la naturaleza -pájaros y flores-llegara a ser un icono con el que se identifica la cultura del Japón.