Luchian, Ştefan

Rumano........................................................................................................................Post-Impresionista

Ştefăneşti, Botosani, 1 de febrero de 1868   - Bucarest, 28 de junio de 1916

Luchian nació en Ştefăneşti, un pueblo (hoy ciudad) de Botosani, hijo del Mayor Dumitru Luchian y de Elenei Chiriacescu. Su vocación por la pintura comenzó desde la infancia. Se resistió obstinadamente a los esfuerzos de su madre para inscribirlo en la escuela militar.

En 1873 la familia se trasladó a Bucarest. Luchian se inscribió en 1885 en la clase de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se graduó en 1889, recibiendo la medalla de bronce por “Cap de expresie”  y “Studiu după natură”.

Autorretrato de Stefan Luchian

Fue maestro indiscutible en este periodo de formación Nicolae Grigorescu, en quien Luchian encontró aliento y ningún obstáculo para el libre desarrollo de su personalidad.

En el otoño de 1889 se va a Munich, donde estudió dos semestres en la Akademie der Künste Bildenden, la Academia de Bellas Artes de Munich con Ludwig von Herterich y realiza copias de las obras de Correggio y Rembrandt en el Museo de Arte. Regresa a su casa en 1890 y participa en la primera exposición de la sociedad de arte Círculo artístico. El año siguiente consigue ir a París, donde estudió en la Académie Julian y conoce los museos y exposiciones, la vida artística parisina, que en ese momento está en plena efervescencia Impresionista. El cuadro “Ultima cursă de toamnă” muestra la evidente influencia de Manet y Degas, pero también se hace eco de las predilecciones de moda que Luchian continuará teniendo por un tiempo y en Bucarest.

De regreso en Bucarest en 1896, será el principal iniciador de la "Exposición de Artistas Independientes", que se estrena en frente del Salón Oficial. Se inscribe en el concurso para ocupar la cátedra del departamento de pintura de la Escuela de Bellas Artes en Iași, pero se retira como protesta contra ciertas maquinaciones por bajo cuerda. En 1900 participa con dos pasteles en la "Exposition Universelle" en París. En el mismo año se presentan los primeros síntomas de una enfermedad de la médula espinal conocida como esclerosis múltiple, que después de exacerbadas mejorías transitorias que se alternan, lo dejó lisiado de por vida. Su destino es hostil, la enfermedad y la pobreza material van de la mano. Sin embargo, sigue trabajando frenéticamente hasta 1915 exponiendo continuamente en diversas exposiciones. Presencia eminente en la vida artística de la época, Luchian no conoce el éxito por mucho tiempo. Así, en su exposición de 1905 el único comprador de un cuadro fue el pintor Grigorescu. Un pequeño grupo de admiradores y amigos le animan, pero su estado sigue siendo el material de los pobres.

Desde 1909 hasta el final de la vida estará clavado en el sofá. Basándose sólo en la memoria fija "bellezas brillantes" del paisaje rumano, realizará una serie de obras, verdaderos milagros de sencillez y delicadeza, síntesis de color y formas arquitectónicas, coloración brillante y delicada al mismo tiempo. Luchian comenzó a pintar flores antes, pero sólo en 1908 concentró su energía creativa en este sentido, todo pasión por la naturaleza, todo el amor por la vida y la belleza. Por eso es que "las flores" de Luchian tienen la casi dramática intensidad del sentimiento, esa luz interior, esa simplicidad severa que convierte a muchas de ellas -basta contemplar “Anémonas”- en verdaderas obras de arte.

Hacia el final de su vida no podía tomar el pincel con los dedos paralizados. Le pedía a alguien que lo atara  a su muñeca. Así terminó en una llama inagotable la pasión por el arte de un verdadero artista.

Llamado el poeta plástico de las flores, después de Grigorescu y Andreescu fue Luchian quién contribuyó a mantener viva en Rumanía, hasta bien entrado el siglo XX, una larga y difundida tradición Impresionista en la selección de motivos, la manera de ver y aplicar el color.