Maleville, Lucien de

Francés..........................................................................................................Abogado, Post-Impresionista

Périgord, Périgueux, 15 de septiembre de 1881 - Rueil-Malmaison, Hauts-de-Seine, 7 de mayo de 1964

Nació en la casa de su abuelo materno el marqués de Saint-Aulaire situada en la Rue Victor-Hugo esquina de la Plaza Yves Guena.

Lucien de Malevilla

El menor de los siete hijos de Ernest, Marqués de Maleville y de Marthe de Beaupoil de Saint-Aulaire, descendía de Jacques de Maleville, uno de los redactores del Código civil. Fue en el castillo de Fénelon, ubicado en Sarladais en el Municipio de Saint Modane, que fue adquirido y restaurado por su padre, que el joven Lucien pasó su infancia. También jugó en la famosa torre "aux confitures" y recorrió las murallas admirando el paisaje del valle de la Dordoña, en Perigord noir. Fue el Abate Lambert, párroco de Saint-Julien-de-Lampon y preceptor de la familia quien se encargó de los primeros estudios de Lucien Maleville, entonces de 9 años; él le transmitiría los fundamentos de la cultura literaria.

El joven Lucien se hace amigo de Maurice Boissarie, el hijo del médico, con quien se encontró más tarde en el Colegio de los Jesuitas de Sarlat, donde continuó sus estudios. Muy apegado a sus maestros, volverá al Colegio durante la Segunda Guerra Mundial, como profesor de arte. Pero es necesario continuar primero, según la tradición de la familia, los estudios serios. Lucien estudió derecho en París, donde recibió su licencia. Desde muy temprana edad mostró un gusto profundo por el dibujo. También frecuentó el taller de Jean-Paul Laurens, donde aprendió la técnica clásica, honesta y severa y se apasiona por los Impresionistas. Es también alumno de Désiré Lucas, que ha dado a conocer las gracias de Périgord a su alumno.

Así, cada año, el estudiante y el maestro van a pintar en Sarladais. Desde 1910 Lucien de Maleville es miembro de la Sociedad de Artistas Franceses y expone cada año en numerosos salones. Recibió muchos premios, medallas y vendió una gran cantidad de pinturas que se exhiben en los museos más importantes. Consigue el gran premio de la ciudad de Burdeos. Dotado de un gran talento, sus obras contienen mucha sensibilidad, además, el artista muy cortés, a conservado la buena educación de la gente de otra época. Sabe escuchar a los demás.

Participó en la Primera Guerra Mundial como ‘tringlot’ (soldado de los trenes de equipajes) y los informes de los cuadernos de bocetos y dibujos son todos conmovedores acerca de las duras condiciones de vida en las trincheras y los estragos de la guerra (“Amiens comme un champ de ruines”). En 1927 obtiene medalla de plata en el Salon con su cuadro “La Dordogne à Beynac”.

En 1930 realiza un primer viaje con Désiré-Lucas y Joly Beynac a España, seguida por dos más en 1932 y 1933. En ese momento los tonos apagados predominan en la pintura de Lucien de Maleville, que expresa una visión bastante dramática de la vida. Sus dibujos ejecutados sobre el terreno con gran espontaneidad, sirven como documentos preparatorios para las composiciones del taller. Destinadas a cumplir con los encargos o para las Exposiciones de los Salones, éstas son más trabajadas y tienen a veces un carácter aplicado. En 1932 se hace acreedor al Prix de la Société des Paysagistes Français con  “Ruines sur le Tage” y en 1937 recibe Médalla de Oro fuera de concurso en el Salon con “La Place de la Halle à Domme”.

En 1945 Lucien de Maleville fue nombrado Delegado para el censo de monumentos antiguos de la Dordoña, después de Lot-et-Garonne, de la Gironde, de los Landes y de los Bajos Pirineos. Realiza entonces en el curso de sus deberes numerosos croquis que son valiosos testimonios sobre la vida de estos edificios, que él ayudó a proteger. También fue nombrado Vice-Presidente de la Comisión de los Sitios de la Dordogne, cargo que ocupó hasta 1961. En 1957 recibió el Prix Becker de la Fondation Taylor por  “L'usine de Nanterre” y en 1959 el: Prix de la Ville de Bordeaux por “Le Port de Bordeaux vu de Lormont”.

Hacia el final de su vida, donó a Périgord tres de sus obras: “Camp de toile à Cenac”, “Village au bord de la Dordogne” y “La Seine à Paris”. Le gustaba decir: "Pintar no es para mí una fatiga, es una oración... Yo pinto en la alegría". Murió a los 92 años.