Musto, Manuel

Argentino..........................................................................................................................Neo-Impresionista

Rosario, 16 de septiembre de 1893  - Rosario, 12 de septiembre de 1940

Nacido como gemelo de un hermano que moriría en su juventud, produciéndole una gran conmoción que conformaría su carácter torturado, hosco y solitario. Comienza sus estudios en su ciudad natal, en la Academia de Fomento de Bellas Artes, del pintor italiano Ferruccio Pagni, y en el Instituto de Bellas Artes Doménico Morelli, de Mateo Casella, decorador y escenógrafo.En 1914 emprendió un viaje a Europa junto con Augusto Schiavoni, otro pintor rosarino, radicándose en Florencia, Italia, para continuar sus estudios con Giovanni Costetti. Allí, recibió influencia del macchiaiolismo italiano, el cual se fundió en su obra con ciertos conceptos del naturalismo luminarista tradicional. 

Manuel Musto

Si bien los iniciadores de la pintura manchista italiana -Giovanni Costa y Giovanni Fattori- ya habían muerto, persistía la influencia del más original movimiento de la pintura ochocentista. Se trató de un realismo buscado en la naturaleza, capaz de reproducir las impresiones de la misma por medio de tonos colorísticos.

Retrato de Manuel Musto por Augusto Schiavoni

La mancha  -síntesis de dibujo y color- construyó la imagen con un concepto diferente al del Impresionismo francés, el cual buscó el color-luz. Es decir, que la forma se definió en el color cuyo tono dio el sentido a la distancia y a la idea de espacio.

Fue un pintor bastante autodidacta y su estilo se relaciona con el Impresionismo, con luminosas y coloridas imágenes de su entorno: huertos, retratos, flores y naturalezas muertas. Musto expuso sus trabajos en Milán, en 1914. Un año más tarde lo hizo en Florencia y con gran éxito. No obstante, la muerte de su padre lo obligó a regresar a Rosario, a dos años de su partida. 

Se estableció en la quinta Landó y luego en el barrio de Alberdi, donde compartió su casa junto con Pagni, su antiguo maestro. Envió sus obras al Primer Salón de Otoño realizado en 1917, instancia en la que también participaron Emilia Bertolé, Alfredo Guido y otros reconocidos artistas de la época.

Manuel Musto joven

En esos años compró una quinta en Saladillo en la que se asentó definitivamente. Casi recluido, cambió sus paisajes de la pampa agrícola por los de su propio huerto y gallinero o por rincones de su atelier. En "Rincón del taller", el autor mantuvo su vocación naturalista, profundizando en el marcado de los contornos, necesarios por la voluntad descriptiva de la obra. La escena se encuentra definida por una paleta de azules, evocadora de cierta nostalgia característica de sus interiores.

En 1922 lleva a cabo su primera muestra individual en la “Galería Witcomb”, de Rosario, situada en San Martín 874, con una crítica favorable redactada por José León Pagano. Integró el grupo “Nexus” fundado en 1926.
En 1925, la Universidad de la Plata lo elige para integrar una muestra itinerante en Londres, Madrid, París y Roma.

Manuel Musto pintando en su taller

En 1925, obtiene medalla de oro en el “Vll Salón  de Otoño de Rosario”.
En 1926, Medalla de Oro en el “Salón Nexus” de Artistas Rosarinos.
Premio Eduardo Sívori, en el Salón Nacional de Buenos Aires en 1927.
Premiado nuevamente en 1937 del “Salón de Otoño”.
En 1939 Medalla de oro, Ovidio Lagos en el “Xl Salón de Artistas Rosarinos”.

Considerada de gran importancia a nivel local y nacional, en las primeras décadas del siglo XX, su pintura respondió a la necesidad de actualización, planteando una ruptura con la práctica pictórica académica. En 1931 fue designado jurado del XIII Salón de Rosario. Razón por la cual su Retrato del pintor A. Schiavoni quedó fuera de concurso, pese a ser uno de los más logrados retratos de su producción. En esta obra -resuelta con una paleta de colores puros y con un encuadre moderno- representó a su amigo, de sombrero y rodeado de bastidores. A la derecha, puede observarse la paleta que el mismo Musto utilizó para realizar esta obra.

Manuel Musto en su taller - 1927

Ese mismo año, luego de una intensa actividad artística, volvió a Europa y se radicó en San Giminiano, Chiavari y Varese, regresando a su ciudad natal en 1933.

El tema del paisaje le permitió exponer cierta sensualidad de colorista. De empastes pronunciados y pincelada opulenta, sus telas revelaron la pasión de su oficio. Sus escenarios naturales, de paletas claras y de atmósferas vibrantes, se mostraron plenos de luz. “El peralito en fiesta”, inscripta en ese contexto, revela cierta proximidad a las preocupaciones luministas, cercanas al Impresionismo. "La cortina verde" forma parte de su producción de desnudos en interiores. En ella, con algunas innovaciones compositivas y el espacio resuelto con diagonales, olvidó la mancha y trabajó con planos de colores contrastantes.

Al momento de su muerte, legó tanto sus telas como su casa a la Municipalidad de Rosario. Por eso es que hoy, la colección del Museo cuenta con una cantidad importante de obras de su autoría gracias al cumplimiento de su voluntad. Asimismo, su vivienda funciona como una Escuela de Artes y Oficios que lleva su nombre.