Ortiz de Zárate, Julio

Chileno...............................................................................................................................Post-Impresionista

Santiago, 12 de abril de 1885 - Santiago, 13 de junio de 1946

Hijo mayor del compositor Eleodoro Ortiz de Zárate. En 1899 ingresó a la Escuela de Minas de Santiago. Simultáneamente realizó estudios de pintura y escultura, primero con Pedro Lira y posteriormente con Fernando Álvarez de Sotomayor en la Escuela de Bellas Artes. Fue miembro de la Colonia Tolstoiana junto con Augusto D’Halmar, Fernando Santiván y Manuel Magallanes Moore. Era ésta una legendaria agrupación que amasaba su propio pan, araba la tierra y enseñaba arte en los sectores pobres.

Julio Ortiz de Zárate

Formó parte del Grupo de Los Diez, formado en 1916, junto a Juan Francisco González, los escritores Augusto D'Halmar y Eduardo Barrios, los poetas Pedro Prado y Manuel Magallanes Moore, el escultor Alberto Ried, el arquitecto Julio Bertrand y los compositores Acario Cotapos y Alfonso Leng.

Realizó su primer viaje a Europa en 1919, donde visitó España, Francia y Bélgica. Descubrió a Cézanne y recibió el aporte de la Escuela de París que reunía entonces a artistas como Picasso, Joan Miró y Amedeo Modigliani, conectándose a través de ellos con el post Impresionismo, que marcó parte de su obra. A su regreso a Chile fue cofundador del Grupo Montparnasse. En 1922 fue becado para estudiar arte en Italia y Francia. Tanto Julio como su hermano Manuel Ortiz de Zárate, quien fue miembro de la Escuela de París, cumplieron la hazaña de triunfar en Europa.

En 1926 fue nombrado miembro de la comisión de Bellas Artes de Santiago. En 1927 viajó en comisión oficial a Argentina, Uruguay y Brasil. Ese mismo año fue profesor de grabado en la Escuela de Bellas Artes de Santiago y fue presidente de la comisión chilena de Bellas Artes de la Exposición Internacional de Sevilla, España. En 1928 presentó un proyecto para la creación de la Escuela de Artes Aplicadas. En 1934 fue profesor de Arte de los Metales en la Escuela de Artes Aplicadas de Santiago.

Retrato de Julio Ortiz de Zárate por Benito Rebolledo

En 1939 fue nombrado director del Museo de Bellas Artes de Santiago, cargo que ocupó hasta su muerte. Fue pintor de naturalezas muertas, bodegones, figuras y autorretratos. Además se dedicó a la escultura. Su trabajo en la tela se caracterizó por un dibujo y ejecución pictórica vigorosos, con formas sencillas y macizas. El color se volcó hacia las gamas terrosas, con toques de intensos rojos o azules; con una factura gruesa, de trazo amplio que realzó el papel de la forma y contribuyó a la expresividad directa de la materia pictórica. "Autorretrato" de 1923 fue una de sus obras más características, en la que primó la expresión, la vitalidad del modelo, libre de connotaciones sentimentales. El rostro echado hacia atrás con gesto altivo, los ojos entrecerrados y el cabello abundante, le permiten al pintor enfatizar el trazo con líneas enteras y firmes, buscar el cromatismo de rica matización y definirse por lo puramente plástico, lo que fue un rasgo propio de los miembros del grupo Montparnasse.

En "Los dibujantes", otra de sus telas, exaltó la fuerte plasticidad de las figuras. También en sus naturalezas muertas se hizo evidente su interés por el volumen y la amplitud formal ("Naturaleza muerta" de 1875; "Naturaleza muerta" de 1931; "Naturaleza muerta" de 1926). En sus autorretratos y bodegones se plasmó su carácter reflexivo, ya que insistió en las capas de materia, en las espesas texturas, que reveló una paciente labor para lograr la rica matización de sus cuadros, siempre muy elaborados.

También realizó un intenso trabajo en gráfica, especialmente aguafuertes, donde el contraste de los negros y los blancos le permitió crear un pathos, un tono dramático que incorporó a su labor pictórica.

Recibió importantes premios y distinciones, entre los que destacaron: tercera medalla en pintura y segunda en dibujo, Salón Oficial, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (1914); segunda medalla en pintura por su obra "Los Palaqueros", Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (1916); primera medalla en pintura, Salón Oficial, Santiago (1933); premio de honor Matte Blanco, Salón Oficial, Santiago (1934); premio de honor, Exposición Conmemorativa del Centenario de San Felipe, Chile (1940) y medalla de oro, Exposición de Pintura Chilena, Buenos Aires, Argentina (1940).

Realizó una valiosa labor docente y su apasionado e intenso espíritu de renovación, siempre en busca de orientaciones estéticas nuevas, lo llevó a ocupar un sitio muy destacado en la plástica chilena de los años veinte.

La obra del pintor se caracteriza por la expresión sensible del color, es decir, por el placer sensual otorgado por la materia pictórica a través de todos sus aspectos, disfrutando de ésta incluso en sus medios operantes: la pincelada que gradúa, los empastes que encarnan...pero el pintor supo supeditar conscientemente ese sentimiento de placer al respeto de la esencia de la emoción que desea transmitir.

Observando las obras de Julio Ortiz de Zárate, percibimos su modo maestro de componer. Todas las telas tienen el equilibrio clásico sobre un eje. No falta ni sobra nada; toda su pintura da la misma impresión de solidez material, de grave objetividad. El tratamiento de la luz realizado por el pintor es particularmente típico: siempre está dirigida a algo, marcando acentos precisos y proponiendo una determinada categoría de valores. Sus cuadros parecen tener peso y consistencia, y el color es empleado siempre en relación de atmósfera, es decir, graduado en gamas cromáticas.