Puy, Jean

Francés.........................................................................................................................Post-Impresionista, Fauvista

Roanne, Loire, 8 de noviembre de 1876 - Roanne, 6 de marzo de 1960

Nació en el seno de una familia propietaria de una industria y tuvo una infancia confortable, propia de la burguesía que, en las sociedades, se tornaba cada vez mas influyente. De 1895 à 1897 fue alumno de Tony Tollet, en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts de Lyon. Se instaló en Paris en 1899 donde entra a la Académie Julian y frecuenta los ateliers de Eugène Carrière y de Gustave Moreau.

Jean Puy

En el curso de sus primeros años parisienses, trabajó en común en los diversos ateliers de sus amigos alumnos de Gustave Moreau. Supo  asimilar las influencias siempre desarrollando un estilo personal. Conoció a André Derain, Henri Matisse, Albert Marquet, Henri Manguin y Charles Camoin con los cuales mantuvo una larga amistad. Presenta una pintura contrastada, de alto colorido, con formas simplificadas dentro de una técnica franca y amplia donde aparecía a menudo próximo a sus contemporáneos, ellos mismos influenciados por Paul Gauguin y Paul Cézanne. Después de un período fecundo donde figura entre los innovadores, abandonó las obras con carácter de proyecto o de tema único hacia composiciones más complejas, donde el medio ambiente ocupa un lugar más grande.

El éxito llega entre 1900 y 1905, luego de las exposiciones en el Salon des Indépendants, donde expuso su obra Impresionista en 1901 en casa de Berthe Weill, que apoyaba a los jóvenes artistas y en el Salon d’Automne. Con sus amigos expuso en el Salon d'Automne de 1905 donde nació el Fauvismo. L’Illustration relataba el ‘escándalo’ del Salon d’Automne y publicó reproducciones de varias pinturas que apodaba ‘Fauves’ (bestias salvajes), entre ellas “Flânerie sous les pins” (Paseo bajo los pinos), de Jean Puy, junto con el comentario de Louis Vauxcelles: el Sr. Puy, cuyo desnudo a la orilla del mar nos recuerda el amplio esquematismo de Cézanne, presenta escenas al aire libre donde los volúmenes de las cosas y los seres son implantados a la fuerza.

Retrato de Jean Puy por Henri Manguin - 1905

A pesar de estas críticas, ese año 1905, con su entrada en la casa Ambroise Vollard, uno de los grandes distribuidores parisinos de cuadros, siguió la notoriedad. Fue a petición de este comerciante que se unió al grupo llamado la “École d’Asnières”, pintando desde decoraciones de jarrones, servicios de mesa, hasta botones y azulejos de loza estañada, en el taller de André Metthey. Los temas son en su mayoría figurativos. Pintaba desnudos femeninos y exhibió sus obras en el salón d’Automne de 1907. Colaboró con el ceramista hasta 1910, produciendo decenas de piezas.

A través de Vollard, encargado por los grandes coleccionistas rusos de elegir obras representativas de artistas contemporáneos, las pinturas de Jean Puy se unieron al Palacio de Chtouchkine en Moscú, un gran coleccionista que reunió una importante colección de pintura francesa desde 1891. Fue también gracias a Vollard que Jean Puy entró en la colección de los Hahnloser, que se encontraban entre los más activos distribuidores de arte francés en Suiza. Poco preocupado de esta gloria, hacia los años 1907-1910, decidió dar la espalda a la pintura vanguardista. Poco a poco, cambia de estilo para trabajar en grandes obras equilibradas en los años 1910-1914.

Después de haber intentado brevemente el Puntillismo, volvió al Fauvismo por un tiempo pero sin el radicalismo que podemos observar entre sus amigos. La forma que establece este independiente está determinada por un intenso amor a la vida, a la realidad y a la naturaleza. Es a través de la naturaleza transformada por la idea y la sensación que Jean Puy transmite las emociones humanas. Después de la Primera Guerra Mundial, se dirigió a una pintura intimista orquestada en una gama cromática personal, "una pintura que se asemeja a una música de cámara" como dirá George Besson.

Jean Puy en su atelier

Más tarde prefiere realizar tranquilas estancias en Bretaña y a lo largo de la costa mediterránea antes de retirarse en 1940 a Roanne, para terminar su carrera; siempre lejos del rugir de sus correligionarios. Su pintura se resiente por esto. A pesar de un uso siempre sabio del color, no encontramos allí las posiciones extremistas de los Fauvistas más conocidos. Por lo tanto, si por estas razones los motivos son sólo un pretexto en su investigación cromática y formal, para Jean Puy conservan un sabor de curiosidad. Sus paisajes son vistas que le gustan (incluyendo la hermosa “Llanura de Roanne”, 1901), sus retratos son siempre lo suficientemente realistas como para reconocer al personaje representado (“La Potrinelle”, 1902), estas son personas de la vida cotidiana que evolucionan en sus escenas de género (“Le Port de Concarneau”, 1909).

Por otra parte, si Jean Puy no es tan conocido como los otros Fauvistas, es sin duda porque fue incapaz de encontrar una manera artística propia. Respecto de sus obras, se le vio siempre vacilando entre diversas influencias y formas de expresión. Alternativamente era seguidor de algunos pintores de Pont-Aven, Matisse, Marquet, Bonnard, etc. sin encontrar nunca su estilo. Así, sus colores pueden ser brillantes como totalmente extintos (“Mer à Belle-Ile”, 1902), sus formas muy rudimentarias o, por el contrario, muy finamente representado, su toque puede ser tanto amplio y sentimental como fino y elegante.

Es obvio que estos caracteres dispares de su arte no han jugado a su favor, a pesar de que tenía obviamente activos no insignificantes (un cuadro como “La mujer en su bañera”, h. 1906 y su fantástico contraluz es definitivamente la prueba). No le hizo falta sino una voluntad, una confianza en sí mismo a toda prueba.

Añádase a esto que colgaba los lienzos desordenadamente, lo cual no ayuda en nada a la comprensión de esta carrera en zig - zag: no siendo ni cronológica ni temática, parece finalmente pasearse por un ‘laberinto’ (reducido) de obras que poco se relacionan entre sí.        
Un buen punto sin embargo es la presentación de algunos ejemplos de dibujos que demuestran no sólo que Jean Puy era un concienzudo artista que exploraba sus motivos sobre la marcha, sino también un muy buen artista que manejaba con destreza el lápiz, el carboncillo, el pastel, los lavados de la tinta china y la acuarela.