Regoyos y Valdés, Darío de

Español

Ribadesella, Asturias, 1 de noviembre de 1857 - †Barcelona, 30 de octubre de 1913

Hijo del arquitecto vallisoletano Darío de Regoyos Molinillo (autor del proyecto del ensanche de la villa) y de la gijonesa Benita Valdés y Sieres, nació en Ribadesella, Asturias. Su padre, académico de Bellas Artes y diputado por Madrid, quiere que Darío siga una carrera a tono con la posición social de la familia, pero él prefiere dedicarse a la pintura. Hace sus estudios en la Escuela Especial de Pintura de Madrid, en 1877, siendo su maestro el paisajista Carlos Haes (v.), quien le anima a ir a Bélgica.

Retrato de Regoyos por Ramón Casas

En 1879 hizo su primer viaje a París y luego viajó a Bruselas invitado por Enrique Fernández Arbós e Isaac Albéniz y siguiendo el consejo de Carlos de Haes. Se matriculó en la École Royale des Beaux-Arts, y conoció al mecenas Edmond Picard, en cuya casa tenían lugar encuentros literarios, musicales y teatrales; de estas reuniones surgiría en 1881 la revista de arte L´Art Moderne, que desempeñaría un importante papel para el grupo de los XX, constituido en 1883 como órgano difusor de sus ideas.

En 1882 participó en la exposición colectiva del grupo "l’Essor" celebrada en Bruselas, pero abandonó el grupo al año siguiente. De regreso a España, vino acompañado de Théo van Rysselberghe, Constantin Meunier, Maximilian Luce y Octave Maus, como en otro viaje que hizo en 1888 se trajo al poeta Émile Verhaeren.

Darío de Regoyos tocando la guitarra, por Théo Van Rysselberghe - 1882

Considerado como un gran paisajista, fue de los pocos artistas que realmente estuvo en contacto con los grupos y artistas internacionales más comprometidos con la renovación artística europea del momento, por ello Darío de Regoyos llegó a poseer un importante dominio del impresionismo, puntillismo, naturalismo y simbolismo.

También se convirtió en el portavoz de la lucha contra el academicismo y la mercantilización de la pintura dentro del ecléctico grupo L´Essor, pero las discrepancias internas del grupo terminaron por provocar su salida, junto con otros miembros más radicales en el verano de 1883.

Durante este año, crearon el singular y revolucionario grupo de “Los XX revolucionarios”. Durante los diez años que Regoyos permaneció en el grupo entabló amistad con destacados artistas del momento: Ensor, Rodin, Signac, Pisarro, Whistler, Seurat, Las exposiciones que realizaban fueron determinantes para el desarrollo artístico de la ciudad, ya que desde una fecha muy temprana comenzó a mostrarse el postimpresionismo, en especial el puntillismo.

Entre 1884 y 1893 Regoyos vivió en España, aunque pasaba largas temporadas en Bruselas y viajaba por Europa en compañía de su amigo el poeta y crítico Emile Verhaeren, con quien también realizó en 1888 un viaje por España mostrándole la “España Negra”, impresiones que quedaron reflejadas en artículos publicados en L´Art Moderne, de donde surgió el libro la España Negra publicado en 1899. Publicación que participa de las notas propias de la Generación del 98 y se percibe como una manifestación más del peculiar simbolismo español que busca en la tradición más oscura las señas de una identidad que se cree perdida.

Desde 1890, que instaló su residencia en San Sebastián, hasta 1911, la vida del pintor está muy vinculada al País Vasco: Irún, Hernani, Las Arenas, Bilbao, Durango, y sus paisajes y escenas callejeras forman una rica iconografía de esa región. Tras la disolución del grupo de “Los XX”, crearon una nueva organización que promocionaría el arte y organizaría exposiciones siempre con artistas invitados, en las que se daría cabida a varias tendencias. Bajo el nombre de la Libre Esthétique, el grupo inauguró sus salones en 1894, exponiendo obras de Darío de Regoyos.

Durante 1894 y 1913, multiplicó sus viajes por España, pero mantuvo la amistad con los artistas que había conocido en sus viajes por Europa. A partir de 1910 abandona el País Vasco, donde realizó una importantísima obra, en busca de un clima más cálido, instalándose en Granada por seis meses.

En 1911 su salud es quebrantada por un doloroso y largo padecimiento en la garganta, buscando en el clima de Barcelona, donde se instala, en el barrio de San Gervasio, alivio a su dolencia.

 
Retrato de Regoyos escribiendo, por James Ensor Hacia 1184-86-Carboncillo sobre papel

Allí pasó los tres últimos años de su vida, los más amargos; no pudiendo hablar a causa de un cáncer de lengua, escribe para hacerse comprender de los suyos. No dejó de pintar hasta el último instante, sirviéndose de sus numerosos cuadernos de notas para hacer revivir las grandes emociones que le sugería el recordar los paisajes que tanto amaba. Acompañado de su familia y sus cuadros, murió a sus cincuenta y cinco años.

Su pintura, desvinculada casi desde sus primeros cuadros del academicismo hasta entonces imperante, experimentó las nuevas técnicas del Impresionismo francés, entre ellas el puntillismo y la fragmentación del color, y dio una lírica emoción a los temas rurales, marineros y urbanos, a través de un colorido rico y puro. Su obra, que actualmente tiene alta cotización, está muy bien representada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, en el de San Telmo de San Sebastián, en los de Arte Moderno de Barcelona y Madrid, y en varias colecciones particulares vascas. Durante su vida activa, la pintura de Regoyos evolucionó del naturalismo al pre simbolismo de su serie “La España negra”, y finalmente, ya en su madurez, se movió en un estilo próximo al Impresionismo.