Roa Villagra, Israel

Chileno................................................................................................Neo-Impresionista

Angol, 28 de mayo de 1909 - Santiago, 13 de mayo de 2002

El segundo de los doce hijos de Francisco Roa mostró desde muy joven aptitudes para el dibujo. En 1927, sin haber terminado sus estudios de Humanidades, llegó a Santiago para matricularse en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, que funcionaba en el actual Museo de Arte Contemporáneo, donde fue alumno sobresaliente de Juan Francisco González, Richon Brunet y del escultor Virginio Arias.

Israel Roa Villagra en su taller

Israel Roa joven en su taller - 1950

En 1930 presentó obras en una primera exposición, que fue un rotundo fracaso. Impulsado por Juan Francisco González, presentó en 1933 su primera exposición individual en la Sala Rivas y Calvo, en Santiago, recibiendo medalla de oro. En 1935 se casó con Reynalda González Marín, hija de Juan Francisco González, de cuyo matrimonio nacieron sus hijas Beatriz y María Angélica. En 1937 viajó a Europa junto con Samuel Román y José Perotti, con la beca Humboldt, que ganaron por concurso y que les permitió continuar sus estudios en la Academia de Artes de Berlín en Alemania. Allí conoció el arte de los expresionistas germanos con los que se sintió identificado.

Perteneció a la Generación del ‘40 integrada por Sergio Montecino, Carlos Pedraza y Ximena Cristi, entre otros, quienes compartieron la aproximación subjetiva y afectiva a la realidad. En ellos resurgió el amor por la naturaleza chilena, por las escenas costumbristas, los interiores, las figuras meditativas o por atractivos bodegones. De regreso en Chile, entre 1939 y 1969, ejerció la docencia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, impartiendo la cátedra de acuarela. Durante esos treinta años contribuyó a formar nuevas generaciones de artistas y entre sus alumnos más destacados estuvo el pintor Reinaldo Villaseñor.

También dictó cursos de dibujo y pintura en la Escuela de Verano de la Universidad de Valparaíso y en diversas Escuelas de verano de la Universidad de Chile. En 1940 recibe medalla de oro en dibujo y acuarela en la Exposición de Arte Chileno celebrada en Buenos Aires,  Argentina. Algunos años después de su regreso viajó a Brasil en 1944 becado por el gobierno de ese país durante un año. Allí su afán colorista recibió un nuevo impulso. Hizo una exposición de motivos chilenos y brasileños en los salones del Hotel Palace, Río de janeiro, que mereció una elogiosa presentación en el catálogo de la muestra por parte de su amiga la poeta Gabriela Mistral, entonces cónsul de Chile en Petrópolis, y que decía:
“En la acuarela había de vaciar Roa su tierna y medrosa luz austral; sobre ella posaría los capullos cerrados y húmedos de sus cuatro provincias pluviales. Desde esta materia preferida por él como una lengua más leal, hablan sus verdes refrenados, sus grises de tórtola nueva y sus blancos sin crudeza: toda su manera de luz, que no es tímida, pero sí cautelosa y acuciosa”.

Israel Roa Villagra

De regreso en Chile continuó sus actividades en la Escuela de Bellas Artes, donde conoció a Paz Astoreca, una alumna de Pablo Burchard, con quien inició una relación. Se casaron a mediados de los años 1960, luego que su esposa pidiera la nulidad y vivieron juntos hasta que murieron, con tres meses de diferencia. De esta unión nació Juan Francisco Roa Astoreca.

En 1944 obtiene una medalla de plata, otorgada por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso. En 1946 le es otorgada una medalla de oro por la Ilustre Municipalidad de Algol, con motivo de ser declarado “Ciudadano Ilustre” de su ciudad natal. Además obtuvo numerosos premios en diversos salones oficiales en su país. Con su nueva esposa se instaló en un taller en la avenida Suecia, Providencia, donde comenzó a dar clases particulares a partir de 1970 y luego, en la década de los años 1980 se trasladaron a una casa con patio en la calle Ramón Cruz en la comuna de Ñuñoa.

En 1985 el jurado presidido por el Ministro de Educación Sergio Gaete junto a Sergio Larraín, Héctor Román, Hernán Meschi y Carlos Pedraza, otorgó al pintor Israel Roa el Premio Nacional de Arte. Pintor de fiestas populares, paisajes, naturalezas muertas y retratos, Roa ha sido considerado como expresionista por su fuerte exaltación cromática y formal, pero su técnica, tanto en acuarela como en óleo, su temática y su búsqueda de la luz y el aire libre nos permiten clasificarlo como un auténtico Neo-Impresionista. Roa ha sido considerado como uno de los principales exponentes de la acuarela en Chile, junto a Hardy Wistuba, Ricardo Anwandter y Fernando Morales Jordán. Fue galardonado en numerosos certámenes nacionales y extranjeros.

Israel Roa y sus hijas Beatriz y María Angélica en Llolleo h. 1941

En sus óleos y acuarelas dejó al descubierto la fuerza del paisaje chileno y con un sabor autóctono, lleno de sentimientos, enfatizó la sensualidad y el desenfado de la factura, rasgos distintivos de la Generación a la que pertenecía. Sintió atracción por las sensaciones primarias, por la vida instintiva ajena a elaboraciones intelectuales, por la materia y las cualidades sensibles de los objetos. En las composiciones de costumbres, Roa logró revivir con alegría e ímpetu, las fiestas populares o las mágicas y misteriosas escenas de la tradición aborigen; a veces fijó la atención en detalles inesperados como en el caso de "Ventanal" ("Pioja"), donde su proyección fue más allá de los techos humildes de las barras de un pobre ventanal. La gracia criolla, el humor jocoso o negro unido a una inclinación Impresionista, a un estado intenso y desafiante estuvieron siempre presentes en sus telas a través de un tratamiento apasionado de la técnica pictórica como en el caso de "18 de septiembre", "Cementerio de Angol", "Las viudas de Rapa Nui", "Mi tío Cardenio", cuadros de temas vernáculos.

Roa se mantuvo siempre fiel a la búsqueda de los valores entrañables del ámbito chileno, como reveló su óleo "La tirana", donde se inclinó por una certera y escueta captación de lo autóctono. Pintó hasta el último día de su vida y, aun con proyectos en mente, murió sentado en un sillón viendo televisión, poco antes de cumplir 93 años.