Santiago Sio, Martín

Argentino ............................................................................................................................................................... Muralista - Artesano - Impresionista

Buenos Aires, 1 de septiembre de 1908 - Dean Funes, Provincia de Córdoba, 6 de diciembre de 1989

Hijo de Martina Sio y José Santiago, españoles que viajaron a Argentina con su hijo Severino. El mayor, José Cristóbal, se quedó en la península. La niñez de Martín no fue fácil, porque como toda su vida, se desarrolló en soledad.

Martín Santiago en su estudio

Desde los cuatro años su única familia fue su hermano Severino, pues quedaron huérfanos al morir sus padres en una epidemia de gripe, ocurrida alrededor de 1912. El pequeño Martín cocinaba en la pieza donde vivía con su hermano. Y con apenas cinco años, vio desplegar formas y colores de la mano de su admirado Severo, quien fue el que hizo germinar en él la semilla de la pintura. En sus años de juventud realizó estudios en la Asociación Estímulos de Bellas Artes, y en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, ambas de la ciudad de Buenos Aires. Allí tiene la oportunidad de aprender junto a los profesores Alfredo Bigatti y Cesar Sforza, dos grandes escultores de destacada actuación en la República Argentina.

Martín Santiago pintando en su estudio

Muchas veces se dijo que era un autodidacta, aunque lo fue sólo en parte, ya que su cultura era muy amplia. Tampoco es cierto que no comercializara sus obras, porque Martín Santiago vivió de su paleta y de su pincel, de su genio creador. Se nutrió de todos los clásicos tanto en las letras como en la pintura. Cuando en 1924 Fernando Fader realiza su primera exposición en la Galería Muller de la Capital Federal, Martín Santiago queda deslumbrado con la obra del maestro Impresionista. Es el momento de un acontecimiento crucial que marcaría un nuevo y definitivo derrotero en su vida. En 1927 deciden con su amigo Andrés Acuña -también joven pintor-  viajar a Ischilín a pasar unas vacaciones, llevando la esperanza de encontrarse con su admirado pintor, quien, sin embargo, se mostró esquivo. Era hosca la personalidad de ese genio del Impresionismo. No obstante ello, lograron algunas entrevistas y eso les sirvió, en especial a Martín, quien decide desplegar una estrategia: se ofrece como albañil y pintor de obra, sin dar a conocer su verdadera intención, aunque en principio no logra nada.

Retrato de Martín Santiago por Ricardo Mirolo

La paga fue comida y un lugar para vivir, una pequeña pieza cercana a la casa-taller. De este modo  logró ser un alumno 'de lejos', pero la admiración que le profesaba contribuyó para que se decidiera a abandonar los estudios y radicarse en Ischilín. Nunca le confesó a Fernando Fader que quería ser su discípulo, pero aprendió de él observándolo con su mirada genial.  En ese entonces, Carlos Iturrez era el hombre que le llevaba la leña a Fader; al verlo tan solo, con sus precarias prendas y cocinando en un brasero sus pucheros, decide llevarlo a su casa, donde junto a su familia lo acogen como a un hijo. Con los años aquel muchachito, ya maduro, le rinde un homenaje a Carlos Iturrez, en uno de los murales que se encuentran en la verja del edificio de Entel, frente a la plataforma de acceso a la Terminal de Ómnibus de Deán Funes. Allí plasma a su benefactor, con su retrato, como el arquetipo del serrano de Ischilín.

El 1º de julio de 1929, Martín Santiago contrajo matrimonio con Adela Piñeyro, aunque ella se quedó inicialmente en Buenos Aires, Después de un tiempo, cuando el artista se afianza, ella va a vivir con él en Deán Funes, en la provincia de Córdoba. Martín Santiago tenía una personalidad bondadosa, pero de gran firmeza, y hasta a veces se parecía a ese Fader que él conoció, que decía las cosas con fina ironía sin titubear. Incursionó en múltiples facetas de las artes plásticas, incluyendo pintura, cerámica, escultura, frescos, lacas y murales. Paisajista notable, Santiago supo sintetizar los motivos que captaba su visión y con rica paleta los vertía en sus óleos. Figuras humanas, flores, árboles, montañas y demás elementos del norte cordobés, cobran reflejos vivientes en óleos que adquieren valor de arte por su gran fuerza expresiva.

Él era el propio artesano, construía los marcos de sus cuadros, hasta pensó en la forma de los ladrillos para su casa, realizándolos. Construyó sus propias estufas a leña y realizó diseños arquitectónicos por toda la provincia y el país. Enarboló la bandera de la cultura. Fue un verdadero maestro de vida y hombre de vasta cultura. Decorador valiosísimo, realizó la pintura interior de la iglesia de Tulumba. Fue docente en el Colegio Nacional Juan Bautista Alberdi de Deán Funes, donde tuvo como su alumno más destacado a Mario Sanzano.

Martín Santiago anciano

En esa institución tuvo a su cargo las cátedras de Dibujo y Actividades Prácticas. Además, ejerció el cargo de Secretario de Gobierno y Hacienda de la Municipalidad. Participó en salones oficiales  en 1939,  1946, 1957 y 1959 en La Plata, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Santiago del Estero, Bahía Blanca, Tucumán, Santa Rosa (La Pampa). Individualmente expuso en Buenos Aires en los años 1936, 1938, 1940, 1942, 1947 y 1958; en Córdoba en 1950, en La Rioja en 1948, en Tucumán, Mendoza, San Juan, San Rafael, San Luis y Santiago del Estero. Obtuvo el 1º Premio en 1938 y 1939 en Córdoba, premio en Tucumán en 1938 y Premio al Paisaje Argentino (Salón Nacional 1959).

Fue una suerte de maestro de vida para muchos pobladores de la zona. Además, fue quien impulsó la vida cultural en Deán Funes. Martín Santiago falleció a los 81 años de edad a causa de un edema pulmonar agudo. La escuela creada en 1986, como Escuela Provincial de Bellas Artes de Deán Funes, posteriormente recibió el nombre de Martín Santiago, en honor al pintor más importante de la zona. Durante su estadía en Deán Funes, se desempeñó como bibliotecario de la Biblioteca Mariano Moreno. En 1958 se desempeñó como presidente de la Comisión de Cultura Municipal. Fue Socio Gerente de la Constructora Deán Funes SRL. Realizó los diseños del Monumento a la Independencia, y el del Altar Cívico. Fue el creador del Premio Gran Domo.

Fundador del Museo de Bellas Artes de Deán Funes. Durante diez años tuvo a su cargo como director, el Salón Anual de Pintura.  ​Incursionó en el trabajo del material plástico; proyectó la maqueta de la carpa del Circo Sarrasani y la posterior construcción, aunque no logró concretar esa aspiración por diversas causas. Los monumentos importantes de Deán Funes, el de Domingo Faustino Sarmiento, que está en la plaza principal, y el monumento a la Madre, en la plazoleta junto al hospital, tuvieron su gestión. Paisajista de nota. Santiago supo sintetizar los motivos que captaba su visión y con rica paleta los vertía en sus óleos. El desierto blanco de las Salinas Grandes –imagen plástica de no fácil captación- fue llevado a la tela por este gran pintor, con gran fuerza expresiva. Figuras humanas, flores, árboles, montañas y demás elementos del Norte cordobés, cobran reflejos vivientes en óleos que adquieren valor de arte.