Sanzano, Mario

Argentino.................................................................................................................................................................................Impresionista

Deán Funes, Córdoba, 29 de agosto de 1960

Nació en Deán Funes, una pequeña localidad cordobesa a unas pocas leguas de Loza Corral, donde Fernando Fader realizó la obra cumbre del paisajismo argentino. Hijo de Libia Catalina y Alberto Sanzano, ferroviario por tradición que se desempeñaba como Director de Cultura de la Municipalidad de Deán Funes y del Teatro Vocacional.

Mario Sanzano

En la familia de Mario hubo varios pintores, entre ellos su tío Farruco Hermidas, al que recuerda por ser quien le regalara los primeros óleos y al que con sorpresa vio pintar con espátula en vez de pincel. Su temprana vocación por las artes lo acercó a Martín Santiago, único discípulo de Fernando Fader, que a los 19 años se radicara en aquella cuidad de las sierras para estudiar con el gran maestro del paisaje argentino. A los diez años de edad Sanzano tomó el lápiz para su primer dibujo en Deán Funes, de la mano de su vecino por entonces, Martín Santiago. Mario realizó su primera obra a los 13 años y el motivo reflejado en aquel lienzo fue el frente de la casa de sus padres. Con Santiago, Sanzano estudió durante 15 años en los que adquiere el oficio de pintor y el amor por el paisaje pintado al plein-air.

Mario Sanzano junto a sus obras

Cuando cumple 18 años Sanzano hace su primera muestra individual en Deán Funes donde los entendidos vislumbran sus condiciones y posibilidades. Años más tarde una nueva presentación, esta vez en la ciudad de Córdoba, con su maestro Santiago ratifica sus condiciones de pintor. Desde entonces Mario tomó el Impresionismo como un culto, desandando los caminos del norte y atrapando los misterios en el aparente monocorde agreste de sus paisajes. La crudeza del bosque, el encanto de sus casonas abandonadas a merced del viento, la sencillez ancestral de sus hombres, la calidez de sus atardeceres y, quizá, el corazón imaginario de la naturaleza virgen que late hace siglos en estas comarcas.

En 1996 llegó a Buenos Aires con dos pinturas y un álbum de fotos de sus cuadros bajo el brazo, y poco después se incorporó al conjunto de artistas de Zurbarán, donde expone sus obras anualmente. Para sus cuadros elige siempre la naturaleza, siendo el paisaje su principal fuente de inspiración. Su obra refleja la luz cálida y placentera de la sierras cordobesas con paleta de ricos colores, que plasma a fuerza de pinceles y espátulas. También ha pintado el itinerario Jesuítico Cordobés: templos, estancias y claustros, dando testimonio de lo mejor del patrimonio natural y arquitectónico de la provincia.

Mario Sanzano comparte su vida y pasión con cuatro hijos y una gran mujer. Actualmente expone sus obras recientes en Colección Alvear de Zurbarán, donde además de los encantadores paisajes serranos, ha incorporado un nuevo tema, pues siguiendo en la línea de Monet ha creado su propio Giverny.