Uhde, Fritz von

Alemán

Wolkenburg, Sajonia, 22 de mayo de 1848 - Munich, 25 de febrero de 1911

Su nombre completo es Friedrich Hermann Karl Von Uhde. Después de un decepcionante año académico en la Academia de Dresde, Uhde entra en 1867  en el regimiento guardia de caballería, donde asciende en 1868 a teniente, participando en la guerra franco prusiana.

Después de conocer a Hans Makart en Viena en 1876 Uhde abandona el servicio militar para dedicarse completamente a la pintura. Después de ser rechazado primero por Carl Theodor von Piloty, Wilhelm Lindenschmit y Wilhelm von Diez, entra en 1879 en París al estudio de Mihály von Munkácsy y estudia a los viejos maestros flamencos.

Retrato de von Uhde

En 1880 regresa a Munich, donde traba amistad con Max Liebermann, con cuyo apoyo  se vuelca hacia un nuevo estilo, naturalista con elementos impresionistas. En 1892  forma parte de los fundadores conjuntos de la “Munich Secesion”. Junto a Max Liebermann, Lovis Corinth y Max Slevogt, Uhde es considerado como el representante más importante del Impresionismo alemán.

Fritz von Uhde en 1881

Su avanzada edad, así como su educación no-académica le obligaron posteriormente a una búsqueda de motivos estéticos para sus cuadros que correspondieran al gusto de los grupos de compradores burgueses. Desde 1884 se volcó a temas religiosos y consideró su misión representar la historia de Jesús en vestimentas modernas siendo realistas. Su modelo era Rembrandt. En 1884 apareció con el trabajo "Dejad que los niños vengan a mí", con el que había encontrado su estilo, finalmente.
Con su trabajo creó una pintura religiosa que proyectó los acontecimientos indemnes en el presente, desde el punto de vista realista.

En aquella época y durante los diez años siguientes la devoción hacia su pintura le garantizó la independencia financiera. Sin embargo, su popularidad permaneció en controversia. En todo caso, junto con estos temas con éxito comercial estaba todavía otro Uhde serio, que también se dedicó a otros temas.

Su particular forma íntima de representar a sus niños aparece en los numerosos cuadros que son mirados hoy como los más fuertes. Revolucionó a fondo el género del retrato de niños de aquel tiempo, puesto que evitó las representaciones anecdóticas y minimizantes  de sus tres hijas y permitió fluir influencias impresionistas. Entonces con su  trabajo tardío une incompatibles motivos válidos con otros misteriosos, casi clásicos al parecer retratos de ángeles. En estos sus hijas parecen criaturas del cielo, sin embargo, deben ser reconocidas claramente como modelos, con sus alas atadas con correas.