Valadon, Suzanne

Francesa

París, 23 de septiembre de 1865 - †París, 19 de abril de 1938

Marie-Clémentine Valadon fue hija de Madeleine Valadon, lavandera de 34 años de edad, y de padre desconocido. Desde la edad de nueve años se mantuvo a sí misma haciendo diferentes trabajos. Uno fue como acróbata de circo y lo hizo hasta que cayó del trapecio cuando tenía dieciséis años. Buscando una ocupación menos riesgosa se hizo modelo de artistas. Posó para varios pintores famosos, incluyendo a Pierre-Auguste Renoir, Henri Toulouse-Lautrec y Pierre Puvis de Chavannes. Pronto se interesó en la pintura. Observó con cuidado las técnicas de los artistas para quienes posaba y comenzó a crear sus propias pinturas. Su esfuerzo fue estimulado sobre todo por Toulouse-Lautrec y por Edgar Degas (él compró tres de sus trabajos en 1893).

Retrato de la pintora

Entre los artistas ella conocía a Van Gogh, Gauguin, Picasso y Modigliani. En 1883 firmó por primera vez con su nuevo nombre, Suzanne (sugerido por Toulouse-Lautrec), el “Autorretrato al pastel”.

Su vida personal atrajo tanta atención como su arte. Mezclada con los Impresionistas en los clubs y los cabarets de Montmartre, donde causó sensación con sus provocativos movimientos acrobáticos, Suzanne tomó a numerosos amantes, entre ellos Puvis de Chavannes  y Boissy, chansonnier del "Lapin Agile". A los dieciocho años  dio a luz a un hijo ilegítimo, el futuro artista Maurice Utrillo.).Entre enero y junio de 1893, romance con Erik Satie, compositor francés "padre de la música moderna".

Suzanne Valadon con su hijo Maurice Utrillo

La sociedad aún burguesa se sobresaltó con el arte de Valadon, sobre todo por sus desnudos sinceros y terrenales que, como su conducta sexual, desafiaba los convencionalismos. Por desgracia, como todas las cosas efímeras, la frescura de su belleza se marchita y Suzanne Valadon, ex modelo solicitada, buscó seguridad en una vida burguesa y en 1896 se casó con el banquero Pablo Mousis. Éste aceptó que fuera madre de un niño nacido en 1883 y vivieron juntos durante catorce años.

Si en la época de su juventud la frescura de su belleza había provocado varios suspiros, ésta, ya marchita, vino a su vez a prendarse de la juventud. Se enamoró de un muchacho seductor, un joven electricista de la subestación de la avenida Trudaine, que hablaba con fascinación de las iluminaciones que ponía en marcha sobre la Butte cuando por la tarde conectaba la corriente.

Se llamaba André Utter y había nacido en 1886. Se casa con él en agosto de 1914, a pesar de los veintiún años de diferencia de sus edades. Él también posó para algunos de los trabajos  de Valadon, incluyendo el cuadro “Adán y Eva”. El hijo de Valadon, Maurice Utrillo, se hizo pintor también.

En 1915 ella tuvo su primera exposición  personal, que la llevó a un éxito de crítica así como comercial. Sus posteriores exposiciones fueron también un gran suceso. A pesar de sus esfuerzos para mantener a su hijo, el alcohólico Utrillo, fuera  de la cárcel, en su edad madura Suzannne Valadon produjo sus pinturas más poderosas que brillan con la pasión y la intensidad de su vida tempestuosa.

Pintó retratos, paisajes, naturalezas muertas y, sobre todo, desnudos femeninos. Sus desnudos son asertivos y desvergonzadamente desnudos, mientras sus imágenes son inolvidables en vibrantes y poderosos colores evocadores del Post-impresionismo y estilo Fauve.

Su empleo de color y sus representaciones valientes de la sexualidad femenina desafió las representaciones masculinas tradicionales de la feminidad.

Las poderosas interpretaciones de Valadon de cuerpos de mujer probablemente provinieron de su propia experiencia como modelo y de artista de circo. Incluso si Valadon no recibió ninguna educación de arte formal, ella fue capaz (por sus cercanas asociaciones con artistas prominentes) de desarrollar una re generación de los cuerpos y la fuerza de la mujer.

 
Niña trenzando su cabello-Suzanne Valadon retratada por Auguste Renoir

La auto preocupación y la vitalidad de sus personajes, por ejemplo, están en franca oposición con la pasividad esencial de las hembras desnudas, que hasta entonces había sido la manera tradicional de representar la feminidad. A pesar de los dibujos inspirados por Degas, (“Jeune fille agenouillée dans un tub“) y la elección de colorido a menudo próximo a Gauguin (“Adam et Eve”), su temperamento es ante todo el de un expresionista "ligero" (“Retrato de Erik Satie).Cuando Suzanne Valadon murió en 1938, muchos notables de la comunidad de arte parisina asistieron a su entierro, incluyendo a Pablo Picasso, Georges Braque y Andre Derain.