Zamora, Jesús María

Colombiano

Miraflores, Boyacá, 1875 - Bogotá, 17 de junio de 1949

Nació en un hogar de campesinos, y sus primeras lecciones de óleo las recibió de un pintor retocador de cuadros y de imágenes, que iba de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios a los curas de aldea. En 1890 viajó a Bogotá, fue discípulo de Eugenio Montoya y del padre Santiago Páramo en su taller y más tarde ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, donde fue alumno de Luis de Llanos y Andrés de Santa María, tomando contacto con el Impresionismo.
Fue dibujante de la primera comisión de límites entre Colombia y Venezuela (1891). En 1898 exhibió por primera vez en Bogotá. Entre las obras expuestas figuró ``La Tempestad" que llamó la atención de la crítica. En 1899 ganó una distinción de segunda clase en la Exposición organizada por la Escuela de Bellas Artes de Bogotá.

Retrato de Zamora

En 1900 viajó a Europa, donde estudió las obras de los grandes maestros. En sus años de estudio, restauró obras de arte y pintó retratos como medio de subsistencia. Hizo paisajes al óleo y algunas pinturas históricas, entre ellas, “Los patriotas en los Llanos” (1910) y “Los lanceros del Pantano de Vargas” (1919), en las que llama la atención su afán narrativo y la abundancia de detalles de las escenas. Recibió una medalla de oro en la Exposición del Centenario de 1910; en 1919 ganó la Paleta de oro en el concurso de los "juegos florales" con su cuadro "Los Lanceros del Pantano de Vargas".

El 7 de agosto de 1931 participó en el Primer Salón de Artistas Colombianos con los óleos "Paisaje en el río Cauca" y "Cafetal". En 1938 recibió la Cruz de Boyacá por el conjunto de su obra pictórica.
En 1940 participó en el Primer Salón de Artistas Colombianos con los óleos "Paisaje de Verano", "Tierra de Café" y "Sabana de Bogotá". En diciembre de 1943 participó en la Exposición de "La Gran Colombia" con cuatro paisajes.

En febrero de 1945 reunió un gran número de pinturas, en una memorable exposición individual en la Biblioteca Nacional de Bogotá. Allí presentó más de 50 óleos. Entre ellos figuraron los bocetos titulados "Cielos de Bogotá". En 1948 participó en el Primer Salón de Artistas Boyacenses con cuatro paisajes.

En 1949 se realizó una exposición póstuma como homenaje al pintor. Zamora perteneció a esa última generación de artistas para la cual la idea de lo que es bello es bello y punto. Pintó un mundo no contaminado, la naturaleza respetada (si no intacta), la paz, la luz, el campo, las flores, los ríos, el silencio sólo roto por el murmullo de las hojas de los árboles. Las suyas son pinturas que atrapan la luz, a la manera de los Impresionistas. El color es el instrumento a través del cual logra inmortalizar la luminosidad característica del paisaje, al amanecer, al atardecer, en la Sabana de Bogotá, en las montañas andinas, en los valles y riberas de nuestros ríos (Orinoco, Magdalena y Cauca), o en los llanos extensos. Son especialmente característicos sus cielos, donde a través del color, Zamora distingue y recrea sensaciones diversas como el olor del aire, su transparencia, o la humedad del ambiente.